viernes, 16 de junio de 2023

Somos raras

 

Esos raros géneros nuevos

LITERATURA
La literatura argentina tiene su propio canon que se apoyó en el fantástico, el terror y la ciencia ficción desde sus orígenes, así que llevamos el weird en las venas latinas de esta tierra que nos compele a la imaginería, el horror y la belleza.
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Por Florencia Canosa


El presente es raro. Las fronteras tienden a ser borradas y hay nuevas formas de vínculos y autopercepción. Ese desvanecimiento de los límites se traslada a la literatura y deja resquicios para que los géneros «impuros» encuentren su cauce. Hace rato que perdimos la pureza, si es que alguna vez la tuvimos.
Esto es un panorama de algo de lo que brilla en el barro de la literatura.
Una editora me dijo una vez que mi literatura era abrir una cajita de música y que de adentro saliera una stripper. Esa es una definición sui géneris del new weird. Pero ¿qué es? Es ficción especulativa que enfrenta al costumbrismo, siembra la incomodidad y ese desquicio busca rutas alternativas sin apoyarse en explicaciones racionales ni científicas o religiosas, y crea un sentido sobre la incertidumbre. Simplificando, el weird se aparta del romanticismo y la fantasía tradicional combinando ambos elementos con el mundo real.
En la lección inaugural del curso sobre literatura fantástica que dictó en Sevilla en 1984, Jorge Luis Borge dice: «La literatura fantástica nace con el hombre. Está en el primer capítulo del Génesis». “El Matadero”, cuento fundacional de la literatura argentina, es un híbrido de géneros, tomando la forma del romanticismo, pero incluyendo el ensayo, el artículo de costumbres y un coqueteo con el terror. Comienza como una crónica, se torna cuento (va y viene en la categoría), y luego nos pega un sopapo de horror. Con su convergencia y simultánea interrelación de planos, funciones y elementos, “El Matadero”, además de una obra maestra, es un híbrido inclasificable. ¿Estamos, quizás, ante el primer caso de literatura weird local? Por supuesto que no, pero es interesante para pensar la relación de la literatura argentina con los géneros desde sus inicios. Dejo acá la digresión o se va a notar mucho el intento de arrastrar el balde de agua hacia mi propio molino genérico.
Si el nacimiento del género weird se relaciona con Lovecraft, el casting de autores que escriben o han escrito weird incluye a George R.R. Martin, Franz Kafka, Haruki Murakami, Neil Gaiman, Stephen King y Daphne Du Maurier, entre otros.
El weird pasó casi un siglo para reconvertirse, reconstruirse, resignificarse y llegar a lo que hoy, en el siglo XXI, podemos llamar el new weird o, para decirlo en nuestro idioma, la nueva ficción extraña. Ahora encontramos un mix de surrealismo transgresivo, ciencia, ficción histórica, sátira política y fantasía urbana sobre ciudades y personas que se mueven en lo irracional y extraordinario. ¿Será otra etiqueta para englobar lo inclasificable? Sí y no. Se distingue de otros géneros porque es como un hermanito bastardo; tiene un aire de familia, tal vez comparte varios genes, pero no termina de ser aceptado. Lo miran de costado, con cierta desconfianza, con esos tropos no convencionales, sembrando el caos y sin dar explicaciones. El hermano rebelde de una familia de costumbristas y autoficcionales quiere parte de la herencia literaria. Pero, aunque no parezca, el new weird tiene sus propias reglas y no es el nombre de fantasía de todo texto que no sabríamos dónde poner.

Algo nuevo bajo el sol
La editorial Caja Negra, nacida en 2005 con la dirección editorial de Ezequiel Fanego y Diego Esteras, se presenta así: «Caja Negra es una entidad pensante, un organismo tentacular cuya misión es mapear la historia de episodios radicales de experimentación estética, política y vital. De esas experiencias hace libros, y de esos libros una proliferación de alianzas, activaciones culturales, discusiones y recursos críticos orientados a desprogramar la maquinaria del presente y multiplicar futuros inciertos».


Caja Negra salió al mundo con materiales no convencionales, rescates y sorpresas. Nucleó en un mismo lugar a filósofos y pensadores como Bifo Berardi, Mark Fisher, Byung-Chul Han, Helen Hester y Sarah Ahmed, por citar los nombres más conocidos. Se maneja con un par de colecciones en torno a distintos movimientos. La editorial sale de lo tradicional por su estética post-punk, con libros de diseño que lucen como discos y que contienen universos ideológicos, obsesiones de sus editores, fuera del circuito. Tiene libros que se escuchan, libros que se ven, con una lógica experimental que los ubicó en un espacio huérfano dentro de la edición en Argentina; una suerte de laboratorio del lenguaje.
En 2022 dio un salto cuántico y decidió abrir una colección llamada Efectos Colaterales, apostando a la ficción extraña. En una entrevista, Fanego dice: «la realidad se parece más a un universo múltiple y poroso en el que los registros se confunden (...) Si bien decimos que Caja Negra está comenzando una colección de ficción, lo más justo probablemente sería decir que Caja Negra va a experimentar con nuevos registros textuales (más lúdicos, más fantasiosos, más poéticos) para explorar los temas que siempre nos obsesionaron»
En esa línea, comenzaron con dos piezas deliciosas: “Miles de ojos” del boliviano Maximiliano Barrientos, un road trip ballardiano en un antiplano desquiciado contaminado por el metal y el culto a los autos, y “Vaquera invertida” de la australiana Mckenzie Wark, especie de autoficción salvaje y fuera de catálogo que atraviesa la transformación de su autora. Luego se le sumó “Detalle infinito” de Tim Maughan, ficción especulativa sobre la relación con la tecnología. Los próximos títulos del 2022 serán “El reemplazo” de Alexander Laumonier, “Historia universal del after” de Leonardo Felipe y “Espacio negativo” de B.R. Yeager.
La decisión de publicar esta colección fue fruto de mucho tiempo de lectura e investigación colectiva. Los editores hacen circular textos, los discuten, van surfeando entre autores y editoriales y escuchan a otros referentes, como el caso de Mariana Enríquez, quien les sugirió que publicaran a Barrientos.
Caja Negra es una irrupción necesaria en estos tiempos, hibridando literatura con otras experiencias urbanas (música, fotografía, pintura, filosofía), y haciendo del lenguaje un virus −parafraseando a Burroughs− que puede contaminar otras disciplinas.

El new weird argentino
Un fenómeno interesante se da en el seno de la editorial independiente Indómita Luz (editorial que integra la Confederación de Trabajadores de la Economía Popular - CTEP) que inauguró una fascinante colección de nueva ficción extraña bajo la dirección de Juan Mattio y Marcelo Acevedo (referentes del estudio de los géneros) llamada Arqueologías del futuro. Entre los autores publicados y por publicarse encontramos a los mayores y mejores exponentes del new weird argentino y latinoamericano.


Y también cabe mencionar a Ayarmanot, editorial súper independiente a cargo de Laura Ponce, tal vez una de las mayores referencias intelectuales de la militancia de la ciencia ficción y otros géneros en Argentina, llevando autores y materiales a la visibilidad local, regional y mundial. Laura inauguró una colección de poesía de género, con el espectacular poemario de terror “Siamesas” de María Belén Aguirre (ganadora del Premio del FNA, 2020) y “El fin de la era farmacopornográfica” de Paula Irupé Salmoiraghi, poemario de ciencia ficción.
En las tres editoriales hay una línea política transversal a sus textos, una preocupación extraliteraria de dotar a sus corpus de legítima reflexión sobre lo político y coyuntural, dando un nuevo sentido a lo que es la ficción extraña actual, sobre todo la latinoamericana. No son materiales fuera de contexto ni livianos, aunque usen cierta cualidad pulp en sus formas, sino que llegan para hablar sobre las incomodidades de los entramados sociales y proyectarlos sobre esta des-generación. Plantean escenarios donde se piensa el marxismo, los populismos, el fascismo, lo ambiental, los feminismos y otros tópicos que atraviesan las discusiones actuales.
En definitiva, somos hijos mestizos de la literatura canónica y nunca nos quedamos quietitos en el rincón para subirnos al tren de lo aceptable. La literatura argentina tiene su propio canon que se apoyó en el fantástico, el terror y la ciencia ficción desde sus orígenes, así que llevamos el weird en las venas latinas de esta tierra que nos compele a la imaginería, el horror y la belleza.
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Flor Canosa
Flor Canosa (Buenos Aires, 1978) es escritora, guionista y montajista de cine. Es Jefa de trabajos prácticos de la Facultad de Ciencias Sociales de la UBA desde 2003. Ganó el Premio X de Novela Contemporánea 2015, y luego publicó en Argentina y España (Lolas, Pulpa, Los accidentes geográficos y La segunda lengua materna). Sus cuentos forman parte de varias antologías alrededor del mundo. También hace radio, escribe cómics y guiones de cine y TV para canales y plataformas. En Twitter es @florcanosa

viernes, 12 de mayo de 2023

Las escritoras de Urras 3

 








La tercera antología de Las Escritoras de Urras ya está llegando a manos de sus mecenas.
Todavía me parece increíble que hayamos llevado adelante un proyecto como este, que tanta gente lo escuche y lo apoye. Cuando preparábamos los envíos el domingo pasado, @piti_flusi exclamaba de vez en cuando: "¡Madre mía, estas personas yo no sé quiénes son! ¡Nos han dado su dinero porque les mola el proyecto, no porque sean mis amigos!" Y sí, cuatro años después, eso todavía nos sigue sorprendiendo.
Así que toca agradecer una vez más a cada uno de los que han apoyado a Las Escritoras de Urras, con su aporte económico o escuchando el podcast y recoméndandolo; a todas las magníficas autoras que accedieron con tanto entusiasmo a que radioficcionáramos sus relatos, a los amigos que han estado al pie del cañón ayudándonos con cada etapa de la recaudación de fondos y luego el envío de libros, a nuestro maravilloso equipo técnico y creativo (@una_ancizar_collagera y @rafagescalona). A Chelsy Escalona que hizo la portada de esta edición y a cada una de las ilustradoras que han brindado su arte para volver más trasmediática aún esta experiencia.
A todos y todas y todes, habitantes de Urras, gracias.

sábado, 29 de abril de 2023

Feminista y utópica en el siglo XV

 

'El mundo resplandeciente': ciencia ficción escrita por una pionera del siglo XVII

Este peculiar libro combina las situaciones de fantasía y el debate científico

A lo largo de la historia de la literatura, la novela utópica ha especulado con futuros de paz social, felicidad y convivencia. Pero a menudo las nociones de utopía y distopía, las sociedades futuras de ensueño y de pesadilla, se confunden cuando se pueden observar con perspectiva histórica.

La pionera de la ciencia ficción que imaginó utopías feministas en los años 30

La pionera de la ciencia ficción que imaginó utopías feministas en los años 30

En el género se vuelcan anhelos, pero también límites imaginativos y prejuicios de cada época. Por ello, las utopías concebidas por escritores como H. G. Wells, Samuel Butler o Edward Bellamy incluyen algunos elementos que hoy día resultan chocantes y ofensivos (desde la atracción por la eugenesia a una expansión limitada y algo sexista de las libertades de las mujeres, pasando por el castigo de la enfermedad), aunque sus autores fuesen pensadores avanzados a su tiempo en algunos aspectos.

Margaret Cavendish, duquesa de Newcastle, también fue una mujer avanzada a su tiempo, con sus prejuicios sobre la sociedad en la que vivió. Se propuso jugar un papel activo en la vida científica y cultural, sin conformarse con el rol de oyente, mecenas u organizadora de reuniones. Evidentemente, eso generó reacciones machistas y probablemente influyó en su imagen de persona de conductas y aspecto extravagantes. Sus obras no recibieron solo condenas, sino que también fueron bien recibidas por algunos filósofos del momento como Henry More o Joseph Glanvill. Con todo, incluso Virginia Woolf destacó su personalidad excéntrica cuando la reivindicó.

Entre la obra de Cavendish destaca El mundo resplandeciente, editada en castellano por Ediciones Siruela con una amplia introducción a cargo de la historiadora Maria Antònia Martí Escayol. Se trata de una peculiar mezcla de géneros literarios publicada originalmente en el año 1666. Explica la historia de una mujer que es secuestrada, embarcada forzosamente, superviviente a un naufragio y que, después, cruza un pasaje oculto a otro mundo. Todo esto se relata a toda velocidad, en apenas dos páginas que cuestionan el tópico de los raptos presuntamente románticos.

Después viene el acercamiento a la literatura de viajes y aventuras exóticas: el descubrimiento del Mundo Resplandeciente, sus personajes y costumbres, sus seres que mezclan rasgos humanos y de otros animales. Y se relata, también, el ascenso al poder a través del matrimonio. A lo largo de las páginas del libro se despliega también una concepción de utopía que chirriará a los lectores contemporáneos.

Una rareza con trasfondo elitista

La naturaleza híbrida del libro dificulta las clasificaciones, pero a menudo se ha considerado una de las primeras novelas de ciencia ficción. Porque ciencia no le falta, y probablemente algunos lectores considerarán que le sobra. La parte central del relato, donde la autora se posiciona en multitud de debates científicos de su tiempo, puede resultar algo farragosa pero es relevante en el conjunto. Cavendish reivindica el poder de la imaginación, la vida a través de la creación artística, pero no hay que olvidar que este atípico texto fue publicado en el mismo volumen que el ensayo Observaciones sobre filosofía experimental.

Cavendish y su mundo resplandeciente parecen una parada obligada en la herstory que dimensiona el papel de las mujeres, y en toda historia de la literatura. Su propuesta se puede situar junto a un grupo reducido de muestras tempranas de literatura de aventuras en suelo extraterrestre (como El otro mundo de Cyrano de Bergerac y sus exploraciones del Sol, la Luna y sus habitantes). En paralelo a su reputación como obra pionera, la propuesta de la duquesa de Newcastle ha dado lugar a interpretaciones en clave protofeministas, protoanimalistas, etcétera.

La reivindicación, eso sí, suele venir condicionada, con asteriscos incorporados. Narrativamente, nos encontramos con una obra muy libre, extrañamente construida y ajena a cualquier consideración moderna sobre el ritmo narrativo. A la manera de la primera novelística europea, se unen segmentos que pueden llegar a ser muy diversos y de extensión desigual: los pasajes de narración rápida conviven con largos debates sobre el alma humana o las causas de diversas enfermedades. Y la erudición siempre sobrevuela los chispazos fabuladores sobre paisajes insólitos, sobre seres extraterrestres que siempre evocan a realidades terrestres, sobre nuevas maneras de hacer la guerra.

El conjunto proyecta una personalidad desbordante, pero la autora no es precisamente Ursula K. Le Guin, referente contemporánea de la novela de ciencia ficción con substrato feminista, que critica el capitalismo y hace sus propias aportaciones a la superación de los rígidos binarismos de género.

Resulta difícil no estar de acuerdo con los críticos para los cuales Cavendish prioriza los intereses de clase por encima de la solidaridad feminista. Y su clase, como duquesa de Newcastle, es la clase de los poderosos. A través de los filtros de la fantasía y del debate se vislumbra una concepción de la sociedad como agrupación de compartimentos estancos, cerrados, donde las profesiones y destinos prácticamente se deciden desde la cuna. Y donde todos deben someterse a una autoridad superior para prevenir posibles desórdenes. La insistencia en preservar a la sociedad de cualquier división llega a ser asfixiante.

Podemos simpatizar con las decenas de cornadas que Cavendish dedica a la sociedad de su tiempo, ocultas entre pláticas y relatos de mundos fantásticos. Pero su visión de la utopía resulta realmente incómoda porque es explícitamente totalitaria: el mejor gobierno es una monarquía absoluta de alcance planetario. Una monarquía absoluta que puede ser liderada por una mujer, pero solo si pertenece al estrato social adecuado.

Cavendish fue una figura realmente transgresora en el contexto de su época (con posibles guiños a la bisexualidad incluidos), y aprovechó su ventajosa situación social con una valentía insólita. Pero no por ello cuestionó la visión jerárquica propia del absolutismo aristocrático, de la misma manera que Thomas More había dado por buena la esclavitud en su Utopía o que el mencionado H. G. Wells mostraría (ya en pleno siglo XX) su vertiente más elitista con A Modern Utopia.

miércoles, 22 de marzo de 2023

González por Robles

 

"JAURÍA" DE MAIELIS GONZÁLEZ


Por Lola Robles

 

Jauría

Maielis González

Montevideo, Uruguay, Mig21 Editora, 2022.

Prólogo de Elaine Vilar Madruga.

El libro puede descargarse aquí: https://mig21editora.wordpress.com/2022/07/24/jauria/

 

Para quien quiera conocer la narrativa que están escribiendo una serie de autoras de América Latina, las cuales no tienen miedo de hibridar ciencia ficción, realismo mágico y terror (realista y no realista), y que nos ofrecen una calidad literaria más que notable, le recomiendo este libro de relatos. Maielis González (La Habana, Cuba, 1989) es escritora, investigadora y divulgadora literaria; actualmente reside en Madrid y hace una importante labor para la difusión de obras de autoras y autores latinoamericanos que no siempre conocemos bien aquí. He asistido a varios de sus talleres de lectura y los recomiendo también.

Jauría contiene ocho narraciones de diferente extensión. Como ya he dicho antes hay ciencia ficción, hay elementos de realismo mágico, y casi siempre unos y otros se mezclan con el terror. Pero este último ingrediente, no solo proviene de lo sobrenatural: la evidencia de una realidad durísima, a veces atroz, se nos impone y nos deja claro que resulta mucho peor que los acontecimientos que consideramos fantásticos. Quizás esta sea una de las características más destacables de la narrativa de las autoras latinoamericanas que estamos leyendo en España. La originalidad de su terror radica en que muestra el mundo en el que viven o que han conocido, y eso las aleja de los estereotipos de un género literario donde nos encontramos muchas veces lo consabido y lo esperable, quizás porque no se basa en la propia experiencia, sino en imaginarios tradicionales de la literatura y el cine.

 

El libro recopila textos ya publicados por la autora en diferentes momentos y lugares (antologías, páginas web, revistas). “Los días de la histeria”, es un relato de ciencia ficción: aborda los peligros derivados de la tecnología, en concreto de las inteligencias artificiales, en el marco de regímenes donde impera el autoritarismo y la delación, que derivan en paranoia colectiva. Se trata de un tema abordado muchas veces en este género; la singularidad que nos transmite esta historia se debe a que percibimos, tal como ya he señalado, que no es un mero cliché literario, sino que parte de una situación que se ha vivido. También

“Seudo” se inscribe en la ciencia ficción. Yo ya había leído el cuento en la segunda antología de escritoras en español Alucinadas (Palabaristas, 2016). De “Seudo” quiero destacar la imaginería visual utilizada por Maielis para simbolizar la separación de clases sociales en una sociedad fuertemente estratificada: a través de la omnipresencia de un edificio, una torre hiperbólica, cuya realidad y uso producen una honda angustia y claustrofobia. Aunque, repito, no resulta difícil vincular los motivos creados por la autora con la sociedad de la que proviene, sus fábulas adquieren también un valor universal, gracias a haber elegido la escritura de ciencia ficción.

“Jauría” pertenece al mismo ámbito ficcional que otra novela de Maielis muy destacable, De rebaños o de pastores (Cazador de ratas, 2020). Ambas historias, cuento y novela breve, están protagonizadas por unas criaturas híbridas entre perro pastor alemán y ser humano, los herder.

En “Alumbra” y “Ponzoñas” el terror se vuelve aún más descarnado y más realista. “Alumbra” trata, además, el tema de la gestación subrogada y reflexiona sobre la maternidad y paternidad, y las ataduras a las que muchas mujeres están sometidas, aún hoy, en el ámbito de la reproducción humana. La propuesta final es muy impactante por lo inesperada: ¿hasta qué punto determinadas situaciones que, en principio, pueden parecer terribles, no tienen también la posibilidad de convertirse en un camino a la libertad?

“Ponzoña”, con elementos de realismo mágico, nos habla de abuso y violencia sexual, pero de nuevo deja una puerta abierta a la esperanza.

La reiteración de la presencia del cuerpo, de la carne, en especial la de las mujeres, reaparece en “Ángeles caídos”, una curiosa historia que me ha recordado a “El infierno es la ausencia de Dios” de Ted Chiang, donde los ángeles saltan la frontera de lo sobrenatural.

Por último, solo mencionar “Ni vivos ni muertos” que nos permite un respiro gracias al humor, e “Isla”, una narración hermosa a pesar de llevarnos de nuevo al marco del totalitarismo y la violencia política. Imaginen mares radiactivos que impiden salir de una isla y la posibilidad de que lo que creemos real sea simulado, del mismo modo que la ficción puede transustanciar la realidad de manera simbólica o metafórica.


Tomado de http://escritorasfantastikas.blogspot.com/2023/03/jauria-de-maielis-gonzalez.html