martes, 25 de septiembre de 2018

Reseñas de La ventana del sur

Binti por Nnedi Okorafor

Binti_Portada_Crononauta
¡He vuelto!, estuve metida en algunos proyectos con mis colegas <3 y me tomó muchísimo tiempo terminarlos D:!
Pero bueno, coincidió que nos llegó un paquetito (enviado en Febrero)  en Mayo desde España, enviado por nuestras amigas de Crononauta,  me refiero a “Binti”, traducido por Carla Bataller Estruch  ,  y que vengo a recomendarla a muerte.
¡Como siempre! vamos con la sinopsis y un poquito de información sobre esta maravillosa autora.
Su nombre es Binti, y es la primera de los himba a la que se le ha ofrecido una plaza en Oomza Uni: la mejor institución de enseñanza superior de la galaxia. Aceptar esta oferta significará abandonar su casa, su familia y viajar a través de las estrellas entre extraños que no comparten su forma de ser ni respetan sus costumbres.
Lo que Binti no sabe es que el conocimiento le costará caro. Una sanguinaria raza alienígena, las medusas, amenazan su viaje y, para poder sobrevivir, necesitará la ayuda de su pueblo y de la sabiduría contenida en la Universidad.
Ganadora de un premio Hugo en 2016, un Nébula en 2015 y nominada al Locus, Binti es una historia intensa y condensada. En Binti comprobaremos cómo funcionan los prejuicios con los que crecemos y cómo se desmorona este sistema de creencias cuando se trata de afrontar lo desconocido. Nuevos lugares, nuevos modos de comunicarse y el temido y a la vez cautivador contacto con el otro, ya sea una raza alienígena o una cultura africana, tan distante de la nuestra, que podríamos sentir de otro planeta diferente.
Este viaje transformará a quien lo emprende de forma irremediable, sin posibilidad de volver atrás.
Se estarán preguntando, ¿medusas espaciales? SÍ! medusas espaciales, la verdad es que al principio me extrañó la premisa que nos presenta la autora pero luego pasa a ser totalmente cautivante.

Nieve Negra – Camila Valenzuela León

¿Ven? Yo les dije que volvería con otro libro de Camila Valenzuela. Éste se lo habían prestado a una amiga, y no pude evitar pedírselo para leerlo.
Primero que todo, la sinopsis:
Una adolescente como cualquiera y una cruel madrastra que debe quitarla del camino. Dos tiempos. Dos relatos que se funden como mitades perfectas de una manzana. Nieve Negra nos hará descubrir lo que más tememos de nosotros mismos, aquello que jamás hubiésemos querido saber.

Es una sinopsis bastante breve, pero potente. Nieva Negra es un libro de la colección Barco de Vapor, de Ediciones SM, cuya primera publicación fue el 2014. Es un libro juvenil, de misterio, muucho misterio y fantasía. Pero una fantasía que se acerca a nuestras raíces chilenas, con una ambientación más bien criolla dentro del siglo XIX (más o menos).
Lo interesante de este libro es el trabajo a dos voces donde se nos presentan dos historias, las que se van intercalando capítulo a capítulo en un tejido muy cuidadoso y preciso que nos lleva a un final macabro. Es un viaje en espiral de una serpiente que se persigue frenéticamente la cola hasta que logra morderla al final.

Zahorí, El Legado – Camila Valenzuela León

¡Hola a todos una vez más! No es que se me olvide que tengo un blog, es que a veces me tomo retos largos que toman su tiempo, como el libro que les traigo a continuación.
Empezaré explicando que este libro salió al mundo, allá por el 2013. Sí, algunos años ya. Corresponde al primero de una trilogía que causó un gran impacto en su época, como un nuevo fenómeno de la fantasía a nivel local, acá en Chile, al sur del mundo. Y el impacto era también porque se trataba de una joven escritora, osea, una pluma femenina que venía a mostrar algo distinto a lo usual.
Bien, recuerdo que no leí el libro en su época, ya que yo estaba muy alejada de los libros por ese entonces. O al menos, no confiaba aún en que pudiera salir algo bueno de manos nacionales (sí, así tal cual, olvidando incluso a las maravillosas Ana María Güiraldes y Jaqueline Balcells).
Por eso cuando tomé este libro en mis manos ahora, en el presente en que sí leo mucho, y sí le tengo fe a los autores y autoras nacionales, recordé todas estas cosas con la expectativa de saldar un poquito el pasado.
Partamos con la sinopsis.
Siglos atrás, en la antigua Irlanda, quedó pendiente una promesa y un oscuro presagio. Algunos creyeron que el juramento quedaría en la palabra, pero la sangre no olvida. Solo en el presente, cuando las hermanas Azancot lleguen a vivir a un remoto pueblo ubicado en el sur de Chile, un linaje completo entenderá la fuerza de ese juramento. Entre el mar y bosques de alerces milenario, se encuentra la casona de Mercedes Plass, una abuela que guarda varios secretos familiares. Pronto, las cuatro hermanas descubrirán su destino y el legado que les fue heredado.
Esta es la primera parte de Zahorí, una trilogía de corte fantástico, creada por la joven autora Camila Valenzuela.

Entrevista Autoras chilenas: Yamila Huerta

¡Hemos vuelto con las entrevistas!, ya estamos preparando varias por ahí que se sorprenderán.
Pues bien, ahora fue el turno de Yamila Huerta, escritora conocida por las obras “Diario de un Trovador” y “El mendigo de Karmaf”.
Fue una conversación larga, con muchas reflexiones y con más de algunos consejos para aquell@s que se quieren internar en el mundo de la escritura. Agradecemos a Yamila su tiempo para nuestra iniciativa y su buena voluntad.

La nave invisible

Nuestras escritoras #24

Brisas nuevas, nuevos parajes, puertos fascinantes… Y autoras desconocidas para el gran público de género hispanohablante son las que os traemos este mes de septiembre, en nuestra celebración anual de apertura de La Nave Invisible.

Aurora Bertrana

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Aurora Bertrana fue una autora catalana más conocida por sus estudios respecto a la figura de su padre, el escritor Prudenci Bertrana, que por su escritura. Sin embargo, la pluma de Bertrana es afilada, precisa e irónica; aunque su obra más conocida es Paraísos oceánicos, una recopilación de impresiones en Tahití y sus islas colindantes, publicada en los años 30, continuó escribiendo hasta la senectud.
Con La ciutat dels joves (La ciudad de los jóvenes), su última novela, dio un salto a la ciencia ficción a través de la narración de un periodista en una ciudad joven e idealista, en contraste con una ciudad de adultos enraizados en el pasado, la tradición y lo caduco de todo ello. De ella hablaremos en La Nave y os dejamos con su inicio.
Había escuchado hablar mucho de la Ciudad de los Jóvenes. Me decidí a hacer un reportaje allí. Me alentaba que un trabajo de esta naturaleza, bien pensado y documentado, interesaría a los lectores del semanario Ahora o nunca, donde colaboraba regularmente.
El director, Pere Peret y Pericot, se había animado con mi idea. Prometía ayudarme económicamente. Me esforzaría lo que hiciese falta para darle más relevancia a mi trabajo periodístico.
Todo el mundo me había advertido que el control policíaco de la frontera de aquel extraordinario país era muy severo. No se permitía la entrada a ningún hombre o mujer que pasase de los cuarenta años. Era una ley inflexible como todas las leyes de esa república.
(Traducción propia de Claudia Fontana)

Marina Colasanti

Resumen-Colasanti
Escritora brasileña que ha destacado en la literatura imaginativa por su interesante acercamiento al cuento maravilloso, al que se ha dedicado tanto en su trabajo ficcional como ensayístico y expositor. Más allá de esta faceta, Marina Colasanti ha publicado más de cincuenta libros de diversas temáticas para niños, jóvenes y adultos, recibiendo numerosos premios por muchas de estas publicaciones.
Comenzó con hilo verde. No sabía qué bordar, pero iba a ser verde, estaba segura, verde brillante. Hierba. Fue lo que apareció después de los primeros puntos. Una hierba alta, con las puntas dobladas como si estuviese mirando algo.
«Mira las flores», pensó ella, y eligió una madeja roja.
Así, poco a poco, sin modelo, fue apareciendo un jardín en el bastidor. Obedecía a sus manos, obedecía a su propio impulso, y surgía como si germinase en el rocío de la noche.
Todas las mañanas la niña corría hacia el bastidor, miraba, sonreía y añadía un pájaro más, una abeja, un grillo escondido detrás de un tallo.
El Sol brillaba en el bordado de la niña.
Y era tan lindo el jardín que lo empezó a querer sobre todas las cosas.
Fue el día del árbol. El árbol estaba listo, parecía no faltarle nada. Pero la niña sabía que había llegado la hora de añadir los frutos. Bordó una fruta violácea, brillante, como nunca había visto en su vida. Y otra, y otra, hasta que el árbol estuvo cargado, hasta que el árbol se hizo rico, y su boca se llenó del deseo de aquella fruta jamás probada.
La niña no supo cómo ocurrió. Cuando se quiso acordar, ya estaba montada en la rama más alta del árbol, saboreando las frutas y limpiándose el jugo que se le escurría de la boca.
«Seguro que ha sido por el hilo», pensó a la hora de volver a casa. Miró —la última fruta aún no estaba lista— y tocó el punto que acababa en una hebra de hilo. Y allí estaba ella, de vuelta en su casa.
Ahora que había aprendido el camino, todos los días la niña bajaba hasta el bordado. Elegía primero lo que le gustaría ver: una mariposa, una santateresa.
Bordaba con cuidado; después bajaba por el hilo hacia la espalda del insecto, y volaba con él, y se posaba en las flores, y reía y brincaba y se tumbaba en el césped.
El bordado ya estaba casi listo. Se veía poco paño entre los hilos de colores. Pronto estaría terminado.
«Faltaba una garza», pensó. Y eligió una madeja blanca matizada de rosa. Tejió sus puntos con cuidado, sabiendo, mientras lanzaba la aguja, cuán suaves serían la plumas y cuán dulce el pico. Después bajó al encuentro de la nueva amiga.
Fue así, de pie al lado de la garza, acariciándole el cuello, como la vio su hermana mayor al inclinarse sobre el bastidor. Era lo único que no estaba bordado. Y el dibujo era tan bonito que la hermana cogió la aguja, la canastilla de los hilos y comenzó a bordar.
Bordó los cabellos, y ya no los agitó el viento. Bordó la falda, y los pliegues se fijaron. Bordó las manos, para siempre quietas en el cuello de la garza. Quiso bordar los pies, pero los ocultaba el césped. Quiso bordar el rostro, pero la sombra lo ocultaba. Bordó, pues, la cinta de los cabellos, remató el punto y cortó, con mucho cuidado, el hilo.
“Más allá del bastidor”, En el laberinto del viento (Anaya, 2008)

Suzy McKee Charnas

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A pesar de su extensa bibliografía, en español apenas hay traducidos algunos relatos y un par de novelas deSuzy McKee Charnas. Entre esas obras olvidadas se encuentra Motherlines, segunda parte de las crónicas de Holdfast, que ya tuvo problemas para ser publicada en EE. UU. A la autora llegaron a sugerirle reescribirla entera, ya que pensaban que una novela sin personajes masculinos era impublicable. Si podéis haceros con ella o con el ómnibus que también incluye Walk to the end of the world, mejor que mejor, porque son las dos obras de Charnas que ganaron el Premio Tiptree retrospectivo en 1995 (junto a Ursula K. Le Guin y Joanna Russ).
«Tras escribir Walk y Motherlines creo que ha cambiado mi forma de ver a las mujeres en el mundo real. Ahora, cuando conozco a una mujer por primera vez, es menos probable que la reduzca al rol femenino que nuestra cultura le permite mostrar, de modo que puedo vislumbrar su individualidad y potencial. Muchas de nosotras tenemos nuestros demonios que exorcizar sobre los patrones patriarcales de pensamiento y creatividad. Pero más allá de los demonios yace la perspectiva esperanzadora de escribir ficción sobre las mujeres tal y como son en realidad y sobre lo que pueden llegar a ser». (Fuente)
Alldera ha arriesgado su vida para escapar de Holdfast, donde los hombres gobernaban sobre las mujeres en una sociedad brutal basada en el miedo. Ha seguido un susurro: la leyenda de las mujeres libres que viven sin dueños. Y ha llegado hasta las tribus Motherline, amazonas orgullosas que se crían sin hombres. Ahora se ríe de los guerreros que la desafiaron a ser libre.
(Traducción propia de Laura S. Maquilón)

Y además…

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Este mes dos de nuestras colaboradoras más constantes, Darkor y Ana Morán Infiesta, vuelven a La Naveahora como tripulantes de pleno derecho, reseñando dos obras muy diferentes entre sí. Mientras que la primera nos habla de un manga lleno de misterios como es Pandora Hearts, de Jun Mochizuki, la segunda nos trae una colección de relatos góticos de aire clásico: El rostro en el espejo y otros cuentos góticos, de Mary Elizabeth Braddon.
Por si fuera poco, nos hemos puesto manos a la obra y os hemos reseñado una novedad de una autora tan prolífica como es Seanan McGuire y sus niños descarriados en la novela corta Cada corazón, un umbral. También volvemos a redescubrir a una de nuestras compañeras en La Nave con la entrevista a Laura Morán Iglesias a propósito de la publicación de Pastelería Emporio, una obra muy dulce y mágica. Y por último, os recomendamos nuestro extenso pero completísimo artículo sobre autoras victorianas y su época, perfecto para disfrutarlo con té y pastas.
Os esperamos en el mejor mes del año, de celebración y de muchas lecturas en el #LeoAutorasOct. ¡Esperamos vuestra participación en octubre!
La Nave Invisible
Equipo La Nave Invisible: Artículo redactado por varios miembros del equipo de La Nave Invisible. Conócenos aquí.


domingo, 23 de septiembre de 2018

Laura está y hace gira feminista

21.09.2018

La “literatura de resistencia” de Laura Ponce llega al Ansible Fest

  
 Menéalo
La escritora Laura Ponce.
La escritora Laura Ponce.
La autora argentina Laura Ponce aterriza en España para presentar ‘Cosmografía profunda’, cuentos que reflejan diez años de evolución personal. Estará mañana, sábado, en Bilbao en el Ansible Fest, el primer encuentro en lengua hispana sobre ciencia ficción feminista.
Diez historias escritas en diez años. Ese podría ser el esqueleto de ‘Cosmografía profunda’ (La máquina que hace Ping!, 2018), pero aquí hay mucho donde rascar. Lo que podrían parecer cuentos de ciencia ficción escritos sin conexión desvelan el universo interno y la evolución natural de su autora, la argentina Laura Ponce. Estos días está en España presentando la reedición del libro, que cuenta con prólogo de Teresa López-Pellisa e ilustraciones de Laura Vicario. Recorremos con Ponce su obra, pero también un sector en expansión como lo es la ciencia ficción y el primer festival de CiFi feminista en España, que arranca hoy en Bilbao. Mesas redondas, presentaciones, feria editorial, talleres de fanzines, rol en vivo, música… Muchas actividades en el Ansible Fest, porque “la diversidad de perspectivas y de personajes enriquecen un género cuya razón de ser es ensanchar los límites de lo imaginable”. Simon de Beauvoir no se lo perdería.
‘Cosmografía profunda’ es, para los profanos, tu presentación en España. En Argentina y Latinoamérica ya eres conocida con Cosmografía general’. ¿Se trata de una transformación más que una reedición?
En efecto, tiene muchos cambios. Todos los cuentos están trabajados con Christian Arenós, que es un editor muy agudo. Se trata de una colección de cuentos que escribí a lo largo de diez años, entre 2005 y 2015. Para mí marcan un arco de evolución en el género. De los primeros, que eran más clásicos con temáticas como los viajes intergalácticos, a los más recientes, con futuros más cercanos y lugares más reconocibles.
¿Qué tipo de ciencia ficción es?
Son cuentos que tienen mucho que ver con el efecto que nos produce el avance de la ciencia en nosotros, como individuos, como sociedad y como especie, más que en las innovaciones tecnológicas en sí. Tratan sobre todo de eso que nos inquieta y que está en el fondo de la ciencia ficción: qué está por venir en el futuro. Es una forma también de indagar en mis propias incertidumbres.
Ciencia ficción, con escenas muy creíbles a día de hoy.
Sí. Mis cuentos no tienen que ver con la fantasía, son escenas materialmente posibles. Si bien no suceden, son cosas que podrían llegar a suceder. Y sobre ese contexto hablo de nosotros, los seres humanos, y nuestros conflictos. Si bien hay elementos que tienen que ver con la tecnología y los avances científicos –y por eso se enmarca dentro del género–, una persona que no entienda cómo funcionan no se queda fuera de la historia porque habla de lo que le pasa a las personas.
Preocupaciones plasmadas es un hipotético mundo futuro, pero que se pueden encontrar de una manera parecida hoy día. Estoy pensando en el cuento ‘Paulina’ y la disyuntiva de una mujer entre permanecer al lado de su hijo o separarse de él para que tenga un mundo mejor…
Sí. Son cosas que he podido ver. Dentro de las grandes opresiones de este sistema, de todos contra todos, a quien le toca la peor parte es a la mujer, y más si es pobre. Eso se ve mucho en Latinoamérica e imagino que en Europa también. Creo que leyendo estos cuentos, no al escribirlos, me doy cuenta de que es literatura de resistencia. Porque en estos mundos, estas distopías, con el ambiente angustioso en el que viven los personajes, no se conforman. Están golpeados desde su propia base y siguen aguantando.
Alguien podría pensar que la ciencia ficción feminista debe estar escrita por mujeres, hablar de mujeres, estar protagonizada por mujeres…, ¿qué hay de cierto?
Es incompleto. Las personas que conocen poco el tema pueden llegar a pensar que el feminismo es lo opuesto al machismo y consiste en especular cómo sería un mundo donde las mujeres manden y los hombres sean los sumisos. Eso es completamente erróneo. El feminismo trata de la igualdad, y los hombres que se sienten atacados es porque sienten en riesgo sus privilegios. Por eso la literatura, no solo la ciencia ficción, escrita por mujeres tiene una mirada de género que busca formar nuestra propia mirada. Seguimos tratando de ver qué es y cómo lograr un mundo más justo. También liberador para los hombres.
En esos diez años de producción para llegar a esta ‘Cosmografía profunda’, ¿qué ha cambiado en tu forma de narrar?
Me ha permitido encontrarme a mí misma como narradora mujer. En un principio escribía relatos en primera persona con personajes masculinos. Ahora puedo hacer eso como herramienta, pero ya es una elección.
Como lectora, no tendrías más referencias que personajes masculinos…
Exacto. Hasta los 30 años solo leí ciencia ficción traducida, pero de pronto descubro que existen obras en castellano, obras escritas por mujeres, que esas mujeres están vivas. ¡Me explotó el cerebro!
Dentro de encontrar tu propia voz, también aparece la realidad lingüística de Argentina.
Justamente, pensando en el arco que supone Cosmografía profunda, me he dado cuenta del idioma. Las traducciones que yo leía estaban en castellano neutro, y poder apropiarme del lenguaje, hacer que los personajes hablen como yo, me llevó mucho tiempo. Encontrar mi propia voz es encontrarme como mujer, pero también mi lugar desde el que escribo, mi sitio cultural.
Pese a ser creadas como piezas separadas, es posible imaginarse un mismo universo que engloba a todos los personajes e historias. ¿Era tu intención?
No, pero me doy cuenta al leerlo de que tiene una coherencia interna y es porque todos son mi universo. Yo siento la escritura como un acto muy íntimo, que me sirve para mi autoconocimiento. Es una razón tremendamente egoísta, pero es que no pienso en quién va a leer lo que escriba. De hecho, yo escribo desde los 13 años y hasta los treinta y pico no se me ocurrió la idea de publicar…
En ese tiempo, ¿crees que ha mejorado la visibilidad de las mujeres en la ciencia ficción?
Es algo que he estudiado y de lo que se ha hablado. Siempre han existido autoras, con una producción muy basta, pero a la hora de hacer los recopilatorios se las deja fuera. Joana Russ tiene una guía que explica punto por punto cómo invisibilizar a una mujer. Hay técnicas como la falacia de la excepción, cuando se pone énfasis en un personaje femenino para confirmar la regla de la excepción en lugar de ponerla en duda. Ejemplo, en ciencia parece que no hay más que Marie Curie. Luego está la de la apropiación del crédito, cuando se da por bueno que haya sido el marido o el padre quien lo haya escrito.
Si la lucha por la igualdad en la literatura es grande, ¿en la ciencia ficción más?
Ser escritor es una profesión muy solitaria y te pueden decir en el taller que las mujeres no escriben o que después de 2001: Una odisea espacial ya está todo escrito. He tenido discusiones con académicos sobre si hay lectoras de ciencia ficción. Hay que desbaratar estos axiomas.
Internet ha sido un gran avance en este caso, pero también revistas como la que diriges, Próxima.
Desde luego. Que yo esté aquí hoy aquí es gracias a las revistas. Descubrí accidentalmente en 2004 la revista Axxón y encontré que había ciencia ficción en castellano y que tenía acceso a todo eso. Pero en un mar tan enorme necesitas una guía para empezar y la comunidad de otros lectores es fundamental para que te orienten.
Vas a participar en el Ansible Fest, una cita muy importante precisamente para hacer comunidad. Y más para ti que vas como autora, editora, directora de revista y lectora. ¿Qué esperas de la cita?
Mis expectativas son altísimas, porque el feminismo trabajado en la ciencia ficción tiene mucho material, además de que para mí es un acontecimiento muy importante para reecontrarme con amigas e incluso para conocer en persona a autoras a las que he publicado sus textos en las revista o en libros, pero no nos hemos visto. Como a Sofia Rhei, por ejemplo, a quien admiro mucho y he publicado su cuento ‘Techt’ en el último número de Próxima. Y, además, es tirarme de cabeza para ver qué se está escribiendo, qué autores puedo conocer, qué nuevos trabajos o editoriales hay. Búsqueda de voces nuevas.
Guíanos en nuestras próximas lecturas. Apoyando la iniciativa #LeoAutorasOct, ¿qué nos recomiendas?
Me cuesta quedarme con unas pocas. Empezaré con algo clásico: Ursula K Le Guin y La mano izquierda de la oscuridad. De alguien de nuestra generación diré a Ariadna Castellarnau con Quema. Y de Sofía Rhei, cualquier obra.