viernes, 16 de mayo de 2014

Modos y planetos en ASOIAF

Siete entradas a los siete reinos


por Mariano Vilar



ESTE ARTÍCULO NO CONTIENE SPOILERS

1.Objetos. A Song of Ice and Fire (de ahora en más, ASOIAF), la saga aún inconclusa de novelas de George R. R. Martin, tiene la capacidad de generar una gigantesca cantidad de objetos a su alrededor. Entre los más visibles está, sin duda, la adaptación televisiva: Game of Thrones, pero también podemos encontrarnos con muñecos, remeras, parodias en youtube, disfraces, fan-art, páginas de Facebook, mods para videojuegos, traducciones y muchas interpretaciones, especulaciones y teorías. Este artículo tiene un propósito doble: por un lado, aportar a este último conjunto de interpretaciones; por otro, reflexionar sobre la forma misma en la que esto resulta posible en una obra como la que estamos analizando (masiva, inconclusa, enorme, transmediática) en el contexto actual de la crítica académica y no académica.

2. Modos. La primera cuestión que aparece permanente en los comentarios sobre A Song of Ice and Fire es su diferencia relativa a los estándares asumidos por el género fantasy, y en particular, en relación con The Lord of the Rings (LOTR). Esta comparación es la más conveniente por varios motivos: la obra de Tolkien tiene una adaptación cinematográfica exitosa y bastante fiel, lo que hace que nadie tenga que mostrar credenciales de lector para usarla como término comparativo (sobre todo si la comparación es con Game of Thrones). Además, la historia de Frodo y Gandalf ha sido reconocida ya como una obra literaria consagrada, y ha dado pie a muchas imitaciones.

Las diferencias más obvias con ASOIAF han sido repetidas hasta el hartazgo: existe un mayor "realismo" en las novelas de Martin, cuyos personajes no pueden alinearse llanamente del lado del "bien" o del lado del "mal", y en donde aparece una representación minuciosa de los conflictos políticos que brillan por su ausencia en el mundo de Tolkien. Es posible referirse a muchas de estas diferencias utilizando el esquema propuesto por Northrop Frye en el primer ensayo de su Anatomía de la crítica (2000). [1]. Aquí, Frye se inspira en la Poética de Aristóteles para presentar una tipología de modos ficcionales estructurada en cinco fases, que se definen por la relación entre el poder de acción del héroe y el del resto de los hombres:

La primera es la del modo mítico, en la que los héroes son dioses, y por lo tanto son superiores en grado y en naturaleza a la humanidad en general La segunda es la del romance (entiéndase el término anglosajón y no el género poético ni la historia de amor) en la que los héroes son superiores en grado (pero no ya en naturaleza) al resto de los hombres y a su ambiente; La tercera es la del “mimético alto”, donde el héroe es superior a sus congéneres no en relación con su forma de actuar, sino porque pertenece a un ámbito social superior, como es el caso de historias de líderes, reyes, etc. La cuarta es el “mimético bajo”: el héroe no es superior ni al resto de los hombres ni a su ambiente, con lo que es "uno de nosotros". La quinta es la "irónica", en la que el héroe es percibido por nosotros "desde arriba", ya que vemos sus imposibilidades y sus frustraciones como observaríamos las de una mosca tratando de atravesar una ventana cerrada.

Frye no se refiere a Tolkien en ningún momento de su Anatomía, pero los ejemplos que da de romance parecen de todos modos caracterizar bastante bien el modo ficcional de LOTR: mundos donde las leyes de la física que conocemos están relativamente suspendidas, dando lugar a prodigios como hechizos, armas encantadas, ogros y hazañas heroicas inalcanzables para nosotros. Frye dice explícitamente que es el mundo de las leyendas, los relatos folclóricos "y derivados" (2000: 33). El modo del romance (al igual que los otros cuatro) puede estar vinculado a su vez con lo “trágico”, en cuyo caso predomina lo elegíaco, la sensación otoñal del fin de una Era (piénsese en el final de LOTR, con los elfos, Gandalf y Frodo abandonando la Tierra Media), o con lo “cómico”, en cuyo caso predomina el tono idílico (cuyo ejemplo más obvio es la Comarca).

¿Pertenece el mundo de ASOIAF al modo romance? En un principio, si atendemos a los elementos que constituyen el mundo en el que transcurre la historia, la respuesta es sí: hay magos (aun si son muy distintos a Saruman y Gandalf), hay armas encantadas (aun si ninguna tiene la mitad de protagonismo que el Anillo), hay seres mitológicos (aun si en el mundo de Martin la cantidad de especies civilizadas en juego es mucho menor, ya que no existen sociedades de elfos, enanos ni orcos) y sobre todo, hay leyes cósmicas distintas de las nuestras, referidas sobre todo a la duración de las estaciones. Pero por otro lado, la diferencia de tono es inmediatamente perceptible, debido a la relativa ausencia de idilio y elegía en la saga de ASOIAF. [2] Los personajes, además, no entran del todo en la clase del héroe de romance, sino que parecen en cambio pertenecer a las dos categorías siguientes: mimético alto (ya que una gran cantidad de los narradores son de alto rango social en el mundo en el que pertenecen) y mimético bajo. No son superiores a nosotros de forma evidente, y son "superiores" a los que los rodean por motivos de linaje. Esto último además debe contrastarse con el hecho de que es una ficción escrita ya en una época en la que el linaje dista de estar naturalizado como una justificación válida para el poder, lo que tiende a hacer colapsar ambas categorías en “mimético bajo”. Podría decirse que en LOTR Frodo tampoco está por sobre nosotros, a diferencia de Aragorn o Gandalf. Pero incluso Frodo, sin ser el típico héroe caballeresco de romance, tiene una pureza a-política que no encontraremos en Jon Snow ni en Daenerys Targaryen, por citar solo a los dos personajes con rasgos más heroicos de ASOIAF.

¿Representa esto una "evolución" del género? Frye creía que los modos se sucedían unos a otros, lo que parece tener sentido a grandes rasgos si pensamos la cultura occidental en una serie como: Teogonía - poemas Homéricos - Tragedia - Comedia burguesa - Sátira. También dice que las “grandes obras” se caracterizan por una combinación de modos. Lo que más nos importa a nosotros, sin embargo, es cómo esta teoría muestra un entrecruzamiento entre tres elementos: la “altura” del héroe en relación con el resto de la humanidad, la naturaleza del mundo, y el estilo (elegíaco, idílico) de representación con el que se nos presenta. La ausencia de tonos elegíacos en ASOIAF en comparación con su abundancia en LOTR tiene numerosas explicaciones, pero si nos atenemos a la constitución del mundo y de sus héroes o personajes principales, destaca una: la ausencia, en el mundo de Martin, de entes capaces de percibir el mundo en su larga duración, es decir, personajes como los elfos de Tolkien o el mismo Gandalf, que pertenecen simultáneamente al conflicto narrado y al mundo mítico que lo antecede. Los personajes de ASOIAF son, en su mayoría, jóvenes. Podríamos situar como casos excepcionales a Barristan Selmy y el Maester Aemon. Pero bajo ninguna circunstancia podría pensarse que estos personajes tienen una vista panorámica equivalente a la de Elrond o Gandalf. [3].

3. Planetos. ¿Cómo se llama el Planeta donde viven los personajes de Martin, cuya división principal son los continentes de Westeros y Essos? No lo sabemos. Algunos de los que discuten el tema en foros han optado por el nombre, algo cómico quizás, de “Planetos”, siguiendo con la lógica de adicionar el sufijo –os. Podríamos pensar que este acto bautismal sirve de apoyo para una de las operaciones de lectura más frecuentes en el gigantesco universo de las “teorías” sobre ASOIAF: la identificación y designación de las identidades en el mundo de Martin: en otras palabras, de definir ¿quién es quién?

Este proceso de identificación puede dividirse en cuatro operaciones, o cuatro clases de problemas, que surgen del modo en el que se construye en ASOIAF la función de nominación (Doležel, 1998: 139-143), estructurada a partir de la focalización interna (la perspectiva de los personajes) omnipresente en los libros. El primero de estos problemas pasa por aquellos personajes que tienen una identidad bien definida (rasgos propios, una posición social, un nombre y apellido) pero cuyo origen entraña algún secreto. El caso más obvio y más comentado en foros desde el inicio de la saga es el de Jon Snow. Pero no es el único, ya que existen especulaciones similares sobre algunos de los Lannister. El segundo caso es el de personajes que aparecen interactuando en la trama con un nombre deliberadamente opaco y que, tanto para nosotros como para los mismos personajes del universo ficcional, esconde algún tipo de secreto: Coldhands, el Cuervo de Tres Ojos. La tercera clase la constituyen los personajes que son percibidos de forma difusa o incompleta para el focalizador. En los primeros capítulos de A Game of Thrones esto es lo que sucede cuando Bran observa a Jaimie y Cersei Lannister teniendo sexo: en este caso, claro, el enigma se resuelve con celeridad (aunque no en el mismo capítulo), pero hay muchos otros de este tipo que permanecen hasta hoy. Además, tenemos aquellos nombres que no tienen un referente definido aún, y que refieren a figuras proféticas: ¿quién es Azhor Ahai? ¿Stannis, Daenerys, Jon Snow o ninguno de ellos? ¿Quiénes son las tres cabezas del dragón? ¿Quién es la reina joven y hermosa de la profecía de Maggy? Etc. Por último, en un universo tan poblado de sucesos y tramas narrativas como el de ASOIAF, tenemos muchas acciones claramente intencionales cuyos agentes son misteriosos, a menudo nos preguntamos por ejemplo “¿quién mató/quiso matar a X personaje?” [4]

¿Quién puede saber más de un mundo ficcional que un “fan”? ¿Quién más adecuado y dispuesto para iniciar intercambios colectivos online para definir los rasgos y habitantes específicos de ese mundo? ¿En qué medida estos intercambios representan un modo de conocimiento asimilable para la tradición de los estudios literarios?

Imaginemos un mundo posible en el que los studia humanitatis renacentistas no se hubieran concentrado en realizar proto-ediciones críticas que conducirían a la filología moderna, ni a la obtención de criterios para determinar la pureza del latín, ni tampoco a la extracción de máximas morales y problemas éticos que les permitieran pensar desde ángulos novedosos y originales el presente. Imaginemos que en este mundo posible, en cambio, la revitalización de los estudios literarios en el siglo XV hubiera estado asociada con conocer en detalle la naturaleza precisa de los mundos ficcionales que les había legado la tradición. En esa realidad imaginada hubiera sido mucho más importante entender la ontología subyacente a los modos de acción de (digamos) los dioses y los héroes en la Odisea, la Eneida, la Divina Comedia y el Antiguo Testamento que las particularidades de sus respectivas lenguas. Las universidades se llenan, ya no de filólogos pedantes, sino de seres obsesionados con conocer en qué puntos precisos se diferencian los mundos posibles de las obras que estudian. [5]

Esto no ha sucedido, en todo caso, y uno puede imaginar que si hoy por hoy un graduado de Letras quisiera proponer como proyecto de doctorado la investigación de las distancias entre los distintos castillos de Westeros, sería rechazado sin vacilación. En términos académicos, proveer una descripción de un mundo ficcional no constituye la forma más aceptada de conocimiento. Esa tarea es para el fandom. También al fandom le corresponden las ficciones incompletas, en desarrollo, ya que continuamente lo impulsa la especulación por el futuro. Sin embargo, en un contexto como el actual, dominado por la explotación y ampliación indefinida de “franquicias” con sus secuelas, precuelas, spin-offs y re-boots, ¿es posible hablar de una ficción “concluida” sobre la que un académico pueda trabajar en paz? [6]

4. Niveles de realidad. Aquellos que han estudiado la construcción de mundos ficcionales tomando como punto de apoyo la “teoría de los mundos posibles” [7] insisten en señalar que cada mundo ficcional incluye, a su vez, distintos niveles de realidad, y ocasionalmente distintos submundos. ASOIAF no es la excepción. A menudo (de nuevo, en contraste con LOTR) suele destacarse su naturalismo crudo, las descripciones abundantes de elementos corporales, los alimentos, los órganos sexuales, los ataques de diarrea y otros elementos afines que anclan el relato de Martin en una “realidad” carente de los tonos idílicos habituales del romance. Sin embargo, el mundo de Martin le da también mucha importancia a los sueños (un elemento casi totalmente omitido de la serie televisiva, con la excepción de los sueños de Bran), a las profecías y a las visiones. Los personajes que tienen acceso a este nivel de realidad son pocos, pero por esto mismo su importancia (se intuye) es mayor.

Tomando estos niveles de realidad, es posible elaborar varias tipologías de los personajes más importantes. El rasgo definitorio, sin embargo, es el que separa los personajes de acuerdo a su relación con las realidades supra-terrenales, ya sean poderes mágicos, profecías o sueños. En esta escala, que no es discreta sino gradual y dinámica, Bran Stark, Melisandre y Daenerys tienen un lugar de privilegio. La naturaleza de sus poderes nunca es del todo precisa, sin embargo. Sabemos que Bran puede introducir su conciencia en la de otros seres vivos, que Melisandre tiene habilidades proféticas y poderes mágicos concretos (el ejemplo más fuerte es el de las sombras asesinas que puede engendrar) y que Daenerys es invulnerable al fuego, pero suponemos que hay más. Descendiendo en esta escala, están los sueños proféticos o reveladores que tienen muchos personajes (además de los tres mencionados), y las distintas formas en la que les toca percibir algo de lo que existe más allá de lo que puede explicarse “racionalmente” en el mundo de ASOIAF. Dado que la Gran Amenaza es de orden irracional también (los caminantes blancos, que parecen ser una fuerza cuasi-natural, o cuasi-divina), cabe suponer que la capacidad de conectarse con el mundo mágico o profético resultará esencial, y que comprender el significado de la “canción de fuego y hielo” resultará más central que jugar al “juego de tronos”. Sin embargo, la conexión entre estos elementos permanece difusa hasta ahora.

Aun en su estado incompleto, no parece demasiado aventurado afirmar que uno de los planos de realidad relativamente habituales del fantasy está “vacío” en ASOIAF: el mundo de los dioses. Sin duda existen religiones y sin duda tienen una función en la trama, pero no hay motivos sólidos para afirmar que ninguno de los dioses invocados en las distintas religiones participe de hecho en los eventos narrados, o incluso, que haya participado en un pasado mítico remoto. Podría decirse que la magia de Melisandre o de Thoros de Myr depende de R’llor, pero esto no es claro en lo más mínimo y no implica ningún grado de subjetivación: en todo caso, R’llor parece ser solo un “garante” de que semejante magia resulte posible. [8]

5. Fondo y primer plano. "Podemos constatar rápidamente en academia.edu la existencia ya de textos académicos dedicados a ASOIAF". Uno de ellos, escrito por Duncan Hubber, se titula “A Shadow on the Wall. Metanarrative in A Song of Ice and Fire” y sostiene la hipótesis de que la construcción narrativa de Martin se distingue del fantasy tradicional por su ausencia de un meta-relato que estructure toda la trama. En este sentido, es un “fantasy posmoderno”. Hay un segundo elemento que contribuye a este efecto de posmodernidad: al estar narrado desde el punto de vista de los personajes y no de un focalizador externo, muestra que no hay una realidad homogénea en la que podamos basarnos, sino que esta está siempre percibida desde ángulos particulares. Los personajes nos muestran así como los meta-relatos que intentan construir a menudo fracasan, como le sucede a Sansa Stark, que en un principio confunde la vida con las canciones de amor cortesanas. El pasaje central que utiliza Hubber para demostrar su posición es el parlamento de Varys de A Clash of Kings (que aparece reproducido con exactitud en la segunda temporada de Game of Thrones), donde afirma que el poder no tiene una existencia en sí (no existe el Anillo del Poder que lo corporifica), sino que es una “sombra en la pared”, y que está donde los hombres creen que está.

Lo cierto es que es demasiado pronto para afirmar que no existe un meta-relato en ASOIAF, sobre todo si partimos del hecho de que hay varias señales indicando que existe una Gran Amenaza (los caminantes blancos) y también, una Gran Esperanza (aunque es más difícil precisar de quién se trata exactamente, la primera candidata es Daenerys). Por momentos incluso es tentador pensar que la diferencia con otros fantasy no es más que una especie de grosera incompetencia de Martin para llegar a destino. Entonces, en vez de narrar como las fuerzas maléficas del invierno se enfrentan al fuego justiciero de la última Targaryen (si es que esta es la oposición final), se pierde en infinitas cuestiones secundarias acerca de quién ocupa qué cargo y qué noble se casa con quien. Es como si Tolkien nos contara todas las especulaciones y conspiraciones menores de los nobles de Rohan y Gondor, al punto de dejar a Aragorn y a Frodo juntando polvo en cualquier parte de su recorrido.

No es posible por lo tanto, afirmar que “no existe” un meta-relato en el universo de ASOIAF, pero sí es innegable que existe una distribución particular (original hasta donde llega nuestro conocimiento) de la relación del fondo y el primer plano. Podemos imaginar que en los mundos de Tolkien hay conflictos continuos y significativos entre las familias nobles de los reinos humanos, pero eso no importa, porque queda relegado al fondo frente a la obvia primacía de las aventuras de Frodo y Aragorn. En ASOIAF, quizás, todo conduce hacia una amenaza no menos avasallante y absoluta que Sauron, pero las conflictos “secundarios” en relación con esta amenaza no forman un trasfondo, sino que están permanentemente enfocados. Es uno de los grandes desafíos de las novelas que faltan plantear una forma interesante de relacionar estos elementos, que hasta ahora se han mantenido separados.

En cuanto a los puntos de vista, no hay duda de que representan, en términos formales, la operación más perceptible y significativa de Martin. Pero no tienen como consecuencia “relativizar” la realidad. El “realismo” de ASOIAF tiene que ver, antes que nada, con la forma en la que la realidad se impone progresivamente con un peso que supera las expectativas y capacidades de todos los personajes involucrados. A menudo también de los lectores.

6. Cosmología. La teoría de los modos de Frye implica un contacto entre el romance y la naturaleza. Los ejemplos folclóricos y legendarios involucran a menudo animales que hablan o bosques encantados, pero también, correlaciones directas entre el clima y las emociones de los personajes involucrados. Está claro que en ASOIAF el clima, o mejor dicho las estaciones, no tienen el significado que nosotros les atribuimos. En parte, esto se debe a que se trata de un mundo “cuasi-medieval”, en el que los rigores del frío no pueden ser combatidos con una estufa eléctrica. Pero hay más que eso. El motto de los Stark se ha vuelto el motto general de ASOIAF no sólo porque esta familia provee más personajes protagónicos que ninguna otra, sino porque está asociada con la sensación general de un Apocalipsis que se aproxima.

Muchas de las consecuencias imaginables (económicas y sociales) de la enorme variabilidad de las estaciones no están desarrolladas en ASOIAF de manera explícita. Sea como fuere, está claro que no depende del humor de los personajes: es un hecho externo que, como la realidad en general, se les impone. El ciclo de la renovación de la naturaleza, metafóricamente asociado (véase sino Jonathan Campbell y su monomito) al del camino del héroe, queda aquí suspendido en un signo de interrogación, o en muchos casos, directamente trunco. Esta inestabilidad es lo que permite (o quizás mejor decir, permitirá) que el ciclo heroico tenga un valor trascendental y cosmológico verdaderamente perceptible. Nosotros, lectores modernos, sabemos que el sol no desaparece cuando es eclipsado, y que el invierno siempre se convierte en primavera (aun si tenemos temores como el calentamiento global). El invierno potencialmente infinito (o extremadamente largo) que amenaza Westeros nos sirve a nosotros, una vez que aceptamos las reglas de ese universo ficcional, para experimentar los ecos de un temor mucho más primitivo.

El carácter irregular pero sin embargo sistemático de la meteorología de Westeros parece corresponderse con algunas de las características principales de su trama: estipula un Universo en el que las acciones son prorrogables de manera indefinida (el invierno está llegando) pero no por eso pierden su carácter de inevitabilidad (la Gran Amenaza de los caminantes blancos es claramente real). De forma análoga, el carácter ambiguo de las profecías que anuncian la aparición de uno o varios héroes salvadores, y el hecho de que algunos personajes parecen tener concepciones erradas acerca de estas profecías, denotan cierta contingencia en la llegada de la salvación: quizás este Invierno sea eterno. Por otro lado, todos los inviernos anteriores terminaron, y los conflictos para identificar a los individuos que encarnarán las figuras proféticas no bastan para quitarnos la impresión de que su contenido esencial es cierto, y que a un invierno largo le sucederá la primavera.

Hay un último aspecto de los ciclos cósmicos de Westeros que merece ser comentado y que en principio rompe con el tono elegíaco/otoñal que encontramos en LOTR: en lo que va de la saga, hemos visto cómo el mundo de Martin aparece más y más invadido por la magia. No queda claro si la aparición de los dragones y de los caminantes blancos es la causa de este nuevo re-encantamiento, o si son consecuencias de causas indefinidas aún. El mundo de los personajes movidos por una agenda puramente política parece estar cada vez más amenazado por la aparición de lo irracional. Es imposible, sin embargo, definir este movimiento en su totalidad sin conocer el final de la saga: ¿terminará con los dragones y los caminantes desapareciendo de “Planetos” y con algún rey o reina instaurando un nuevo gobierno basado en la dinastía y el poder puramente humano? ¿o al contrario, tendremos una teocracia y una Reina o Rey “dragón” que una a los siete reinos mediante el uso de una fuerza mística/providencial/profética? Esto es imposible de saber por ahora, pero de momento nada apunta a un final elegíaco como el de la retirada de los elfos de la Tierra Media.

7. Crítica ontológica. Especulamos más arriba con un mundo posible en el que la descripción de la lógica y de los modos de ser presentes en los mundos ficcionales hubiera resultado prioritaria por sobre otros enfoques. Pensemos ahora en el contexto presente: ¿qué lugar podría ocupar una forma de crítica centrada en estos problemas?

No es fácil presentar una clasificación que se pretenda completa del tipo de enfoques que predomina hoy por hoy al momento de analizar la ficción. Podemos listar un enfoque filológico-histórico, basado en la comprensión de un texto y de su significado en su contexto de producción, y también, en el análisis de su transmisión textual; otro basado en el análisis ideológico, que puede estar más vinculado a la forma en la que ciertos rasgos ideológicos se esconden en los “juegos del significante”, o más directamente al análisis de contenido (cuestiones como “la representación de la mujer”, o “la representación de la dictadura”, etc.); existe también un enfoque hermenéutico, cuyo eje es definir las preguntas originarias a las que responde un texto y cómo se relaciona con las respuestas que nosotros podemos ofrecer, contemporáneamente, a esas preguntas, instaurando un diálogo; también podemos considerar (aún si está fuera de moda en nuestro contexto) el análisis narratológico “clásico”, orientado a la identificación de regularidades en el entramado narrativo que permitan tipologizar factores relevantes y ubicar por esa vía los elementos esenciales de uno o varios relatos. Todos estos enfoques pueden tener una visión más normativa o más descriptiva, aunque la tendencia general es que la filología historicista y la narratología privilegien este último, mientras que el análisis ideológico y la hermenéutica son más proclives al juicio de valor, aunque es discutible que esto deba suceder necesariamente.

En este panorama (que es en realidad, un poco más vasto) podríamos especular con la inserción de una forma crítica de analizar objetos ficcionales que de cuenta principalmente de su estructuración ontológica, es decir, de las regularidades que caracterizan la composición de los universos en los que transcurren. Por supuesto, podría relacionarse con una o varias de las tendencias ya mencionadas (así como actualmente no es raro que la crítica hermenéutica y la ideológica se vuelvan casi indistinguibles). Hasta donde llega nuestro conocimiento, la teoría de los mundos posibles tal como ha sido presentada por autores como Thomas Pavel, Lubomir Doležel y Marie-Laure Ryan es la principal fuente de herramientas y teorías para pensar este tipo de fenómenos. Una de las principales dificultades estriba, sin embargo, en justificar de forma precisa su importancia. Todos estamos acostumbrados a aceptar que un trabajo sobre la representación de la mujer, o de la lucha de clases en una obra ficcional X es una empresa aceptable y decente, lo mismo que el análisis preciso de la lengua toscana en el Decamerón. ¿Estamos dispuestos a aceptar que entender la dinámica del cambio climático en el universo ficcional de ASOIAF es igual de relevante? ¿O de definir lo más exactamente posible qué puede y qué no puede hacerse mediante la magia en este universo?

Está claro que para el fandom la respuesta es sí. Existe una percepción generalizada de que la ficción actual ya no pasa, principalmente, por los juegos del significante devorándose la cola. Quizás sea hora de reemplazar los últimos resabios del giro lingüístico que dominó gran parte del siglo XX y entrar en un giro ontológico. Nadie sabe,aún, quién es exactamente Jon Snow, pero todos estamos de acuerdo en que definirlo como una entidad hecha “de lenguaje” parece ser insuficiente.

Bibliografía

Doležel, Lubomír. (1998). Heterocosmica. Baltimore: John Hopkins University Press.

Frye, Northrop. (2000). Anatomy of Criticism. New Jersey: Princeton University Press.

Hubber, Duncan. (S/F). "A Shadow on the Wall. Metanarrative in A Song of Ice and Fire." Disponible online en: https://www.academia.edu/4082240/_A...

Vizzini, Ned. (2012). "Beyond the Ghetto: How George R. R. Martin Fight the Genre Wars." En: Lowder, James (ed.). Beyond the Wall: Exploring George R.R. Martin’s A Song of Ice and Fire, from A Game of Thrones to A Dance with Dragons. Dallas: Smart Pop/BenBella Books, Inc, pp. 203-218.

Zimmerman Jones, Andrew. (2012). "Of Direwolves and Gods". En: Lowder, James (ed.). Beyond the Wall: Exploring George R.R. Martin’s A Song of Ice and Fire, from A Game of Thrones to A Dance with Dragons. Dallas: Smart Pop/BenBella Books, Inc, pp.107-122.

Notas
[1] La idea de utilizar la teoría de los modos de Frye para pensar la especificidad de ASOIAF le pertenece a Ezequiel Vila, quien presentó una ponencia –no publicada- sobre esto en VIII Encuentro Nacional de Estudiantes de Letras en la UBA (2012).

[2] Con una excepción importante: existe un tono elegíaco perceptible alrededor de la familia Stark, ya presente desde la aparición del huargo muerto al comienzo de la historia, y que va acentuándose con el ocaso de la familia.

[3] Hay que decir, sin embargo, que en A Dance with Dragons aparecen dos personajes en las tierras más allá del Muro que parecen poseer esta capacidad, al menos en cierta medida

[4] Hay un caso más que no afecta ya a los personajes de mundo ficcional sino que solamente nos interpela como lectores: los nombres de los capítulos a menudo refieren a algún sobrenombre de los personajes (sobre todo a partir de A Feast for Crows), y requiere un proceso aprender a descubrir de quién se trata

[5] Un caso excepcional e interesante es el de Galileo, quien dio una conferencia sobre las formas matemáticas de calcular el infierno de la Divina Comedia. Fue editada con el título Forma, tamaño y lugar del Infierno de Dante.

[6] Al respecto Vizzini (2012: 210) dice: "With the position of the establishment essentially unchanged for a century, genre readers couldn’t wait for academics to lend structure and insight to their obsessions. They formed a para-academic enviroment of bookshops, fanzines, and "Letter" pages in the pulps- and later, comic books- to analyze the work in the context of its ever-lengthening history."

[7] Para una introducción a los rudimentos de esta corriente teórica, sugiero la lectura de mi artículo: “Introducción a la teoría de los mundos posibles” y de esta entrada (en inglés)de The living handbook of narratology.

[8] En relación a los dioses, Zimmerman Jones (2012: 210) destaca el hecho de que en el universo de ASOIAF "The good and the bad may worship the same set of gods", contrastando con la idea común de "dioses del bien y del mal" que aparece en otras ficciones del estilo.



Tomado de http://revistaluthor.com.ar/spip.php?article99

sábado, 26 de abril de 2014

Presentación en la Feria del libro de Antología de Próxima

Al fin llegó el momento de la presentación! :-D

Qué es "BUENOS AIRES PROXIMA - Antología Fantástica"?
Es el primer libro de Ediciones Ayarmanot, que hace Revista PROXIMA.
Es una Antología que cuenta la ciudad en 12 historias inéditas que suceden en Buenos Aires, pero en distintas Buenos Aires, en Buenos Aires con diferentes grados de extrañeza, en Buenos Aires paralelas, en Buenos Aires futuras, en Buenos Aires que están en otro planeta. Buenos Aires que son como la nuestra, y al mismo tiempo no lo son.
Escribieron para este primer libro Pablo Martínez Burkett, Claudia Cortalezzi, Juan Pablo Cozzi, Hernan Dominguez Nimo, Guillermo Echeverría, Teresa Pilar Mira, Juan Guinott, Luis Acqualux Mazzarello, Laura Ponce, Ramiro Sanchiz, Nestor Toledo, Néstor Darío Figueiras y Juan Manuel Candal.
Esta primera edición se financió mediante una campaña de financiamiento colectivo en la plataforma de Panal de Ideas (y resultó uno de los proyectos más exitosos en la historia de Panal).
La presentación se realizará el domingo 27 de abril, a partir de las 20:30 hs, en la 40° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, en el stand de Zona Futuro.
El evento incluirá lecturas, música, firma de ejemplares y entrega de recompensas para todos aquellos que colaboraron en el proyecto.

Los esperamos :-)

Futuro incierto y poco tecnológico

Marcelo Cohen: “En el futuro sólo los pobres irán al psicólogo: será algo asistencial”

El autor habla de su nueva novela, del fin del psicoanálisis y de su extraño paisaje futurista: el Delta Panorámico.


“Soy un tipo de pocas pulgas”, aclara sin necesidad Marcelo Cohen después de 45 minutos de charla en el último piso de la editorial Alfaguara, que acaba de editar su flamante novela Balada. La afirmación parece redundante después de escuchar algunas de sus máximas sobre literatura, géneros, ciencia ficción, psicoanálisis y la idiosincrasia argentina. Como sus libros –tómelos o déjelos– difícilmente resulte indiferente.
Balada no es la excepción, esta ágil nouvelle es la historia del viaje de redención de la antes exitosa y caída en desgracia Lerena Dost, acompañada por su ex psicólogo y ¿ex? amante Suano Botilecue, a las Colinas del Felinezo, para enfrentar su destino con Dielsi Munava líder de los Atinados, una secta “lumpen socialista”. La geografía es otra vez la del Delta Panorámico, en ese futuro incierto y poco tecnológico que aparece en otros relatos de Cohen, como en Los acuáticos y en la celebrada novela Casa de Ottro, entre otras.
Cohen explica ahora y en más de una entrevista que el Delta Panorámico nació después de leer la novela La filmación, de Christopher Priest. En ese libro aparece un archipiélago de sueños. “Qué bueno un archipiélago más sudaca…”, recuerda Cohen que se entusiasmó. “Me empecé a dar cuenta de que cada isla (del Delta Panorámico) tenía su cultura, podía tener religión o no, había algo común en ese mundo y había diferencias muy marcadas, como si fueran países”. En el Delta Panorámico –aunque no esta vez– aparecen instituciones globales, una panconsciencia , una especie de Internet mental y azarosa en la que usuarios se conectan y vagan. “Empecé a escribir novelas que transcurren en distintas islas y empecé a expandir el Delta y para mí ahora no tiene fin. Yo no sé donde termina. No sé exactamente la figuración geográfica, conozco algunas zonas, he desarrollado una moneda, he desarrollado algunos planos, sé el origen del idioma pero también hay particularidades idiomáticas en cada isla”, dice Cohen como si otro fuera el que imaginara ese futuro con pocos avances tecnológicos y bien lejos del Apocalipsis, porque no quiere “contribuir al sentimiento apocalíptico berreta tan difundido que justifica que nadie haga nada total el mundo se va a terminar”.“No quiero contribuir al costado comedor de pochoclo de los consumidores de géneros fantásticos. Pero sí me sigue interesando esto: la evasión radical de la literatura”, sentencia. Lo suyo, afirma, “es sociología fantástica”.
Y sin embargo el argumento de Balada se le ocurrió antes de inventar el Delta Panorámico, algo extraño en su proceso creativo en el que espacio y personajes aparecen juntos. Apareció “la idea de una persona manipuladora en ascenso que pierde todo, porque se excedió en su carácter avasallante, a la que el mundo le da la espalda e inesperadamente gana la lotería por un encuentro inesperado”. De eso va, en parte, esta novela.
Cohen habla con jerga psicoanálitica, habla de “obsesivos”, de “manipuladores”, de sentimientos de culpa. En éste, como en otros de sus libros, aparece un psicólogo, pero –afirma– tienen una misión específica: son figuras de la ironía y en todo caso son operadores narrativos que disparan la historia. “Como cualquier persona más o menos grande, argentina, encima judío, con interés por los libros y lector de toda la vida, el psicoanálisis es un saber que juega un papel fundamental en mi vida. Durante mucho tiempo fui lector de Freud, que siempre me pareció un escritor extraordinario. También me interesaron las discusiones de Sartre con el psicoanálisis. Soy una persona que lee no sólo literatura sino filosofía, psicología. Detesto, sin embargo, la cultura argentina de la interpretación”, separa las aguas. Las interpretaciones forzadas de las mesas de café le parecen molestas, agresivas, improcedentes, vulgares y perniciosas. “La Vulgata psicológica está enquistada en nuestra cultura”, explica. Los psicólogos de sus libros hacen un trabajo casi asistencialista. Para Cohen es evidente que en los últimos diez años a la gente le interesa cada vez menos que le digan verdaderamente lo que le pasa. “Las personas no quieren eso, quieren que los ayuden a salir de la tristeza a la que llaman depresión, o que le den una pastilla o cualquier cosa. Por eso en mis libros sólo los pobres van al psicólogo. Creo que en el futuro sólo irán ellos: será asistencial…irán, como en la antigua India, a buscar el camino espiritual”, larga. En Balada y en el Delta Panorámico la mayoría toma remedios y ansiolíticos, como el efectivo Apagamex.
Con una sintaxis clara pero compleja, Cohen no tiene grandes pretensiones de masividad ni mayores expectativas. Tiene, en cambio, algunas críticas. “Tengo la atención que me merezco. De las instituciones estatales argentinas no se puede esperar nada y de las privadas tampoco. Nunca ha sido un país interesado en eso. Nunca han entendido verdaderamente qué significa el arte. Basta ver las universidades argentinas para darse cuenta de que no les interesa. Les interesa la producción”, dispara. La literatura, como es más pobre, es más libre y sus lectores, se entusiasma, crecen como hongos. Igual, nunca se presentó a un concurso. “No es un mérito, es fiaca”. Ahora sí, aclara, como si hiciera falta: “No tengo demasiadas pulgas”.

domingo, 20 de abril de 2014

Pero la ciencia dice que explica

INICIO » NOTICIASCIENCIA Y TECNOLOGÍA  »

Publican foto de la Luna sangrante digna de la ciencia ficción

19 abril 2014 | 4 |  
Este experimento con láser durante un eclipse total utiliza la Tierra como un interruptor de la luz cósmica.  Foto: NASA
Este experimento con láser durante un eclipse total utiliza la Tierra como un interruptor de la luz cósmica. Foto: NASA
La NASA publicó esta semana una imagen que, aunque parece sacada de una película de ciencia ficción, es totalmente real. En la fotografía parece que la luna sangrante emita un vistoso haz de luz verde.
La imagen del disco lunar enrojecido fue tomada durante el eclipse total de luna de esta semana. La Luna se volvió de color rojizo debido a la refracción de los rayos solares en la atmósfera terrestre.
El haz de luz verde es un láser lanzado por el reflector de 3,5 metros de diámetro delObservatorio Apache Point, en el estado de Nuevo México (EE.UU.), que se utiliza en el proyecto especial APOLLO para medir la distancia de la Tierra a la Luna mediante el láser. La presencia del haz se revela cuando que la atmósfera de la Tierra dispersa parte de la intensa luz del láser.
El objetivo del láser es el retroreflector instalado en la Luna por los astronautas durante la misión del Apolo 15  en 1971.
Saber el tiempo que tarda el reflejo del láser en volver a la Tierra permite al equipo de la Universidad de California en San Diego determinar la distancia existente entre la Tierra y la Luna con una precisión milimétrica, así como proporcionar una prueba de la relatividad general, la teoría de la gravedad de Einstein.
Este experimento con láser durante un eclipse total utiliza la Tierra como un interruptor de la luz cósmica. El rendimiento del reflector lunar es mejor cuando la luz solar natural está bloqueada que cuando el astro está iluminado durante la luna llena.

Pensamiento mágico

Sí, ya sé que este es un blog CF pero quiero decir que el último eclipse (ya viene el post científico) ha despertado en muchos de nosotros el viejo y querido pensamiento mítico, el que endiosa al sol y a la luna y a todo lo que nuestra pobre razón no llega a explicar, el que narra explicaciones maravillosas para todos los fenómenos naturales, el que se llena de terror cuando a las 3 de la mañana el círculo pálido oscurece o enrojece.

Yo no la vi, pero mijita dice que acostada en su cama, ventana abierta, fue pispeando de a rato los cambios: 1 de la mañana, 2 y pico, 4, 5 y media completamente roja. La luna, diosa.

viernes, 11 de abril de 2014

Los más crueles

Los Bolton: el culto sangriento (por Siscu Vilaprinyó)

LOS BOLTON. EL CULTO SANGRIENTO

"Todos usamos máscaras, pero llega un momento en el cual no podemos removerlas sin quitar un poco de nuestra propia piel"
F. Nietzsche

Roose Bolton
                En el extremo noreste de Poniente, Bolton es sinónimo de crueldad e inmisericordia. Ni tan solo la Casa Clegane —ahora sabemos que Sandor tiene su corazoncito— lleva a cabo acciones tan reprobables como las de los hombres de Fuerte Terror, la sede de un linaje con un hombre desollado como emblema. Simple y llanamente, los Bolton son los malos de la película, y no será porque no haya donde escoger. Tywin y Cersei son crueles, pero refinados, y si Joffrey es malísimo, no parece que ser genético pues Tommen es muy dulce; Petyr es ambicioso pero no es un serial killer; los Greyjoy viven en un medio muy hostil; los Bolton, en cambio…
                La dinastía Bolton es célebre por el sadismo con que tratan a sus enemigos. Su actual representante, Roose Bolton, es un hábil guerrero que aparenta ser leal a la Casa Stark. Durante los primeros compases de la Guerra de los Cinco Reyes, el hombre de Fuerte Terror, actúa como fiel banderizo de Robb y permite algunas de sus victorias más resonantes. Pero éste aristócrata empieza a vislumbrar la caída en desgracia de los Stark una vez los Lannister se afianzan en Desembarco del Rey con la victoria de Aguasnegras. Roose Bolton, entonces, da un giro decisivo y trama con los Frey y Lord Tywin la destrucción de Robb Stark, que él mismo consuma en la Boda Roja.
La cota de malla de Roosie
Uno de los frames más
suggerentes de la serie
                Lord Bolton ha sido uno de los ocupantes de Harrenhal durante el ciclo de batallas de la Guerra de los Cinco Reyes. Esta fortaleza maldita nos recuerda esa verdad tan antigua y tan turbadora que James George Frazer describió en La Rama Dorada. Los señores sangrientos solo ven periclitar su dominio cuando son sustituidos por alguien peor. Ese alguien peor, en Canción de Hielo y Fuego son los Bolton. Harren el Negro, constructor de Harrenhal, cruel y despiadado, fue aniquilado por los dragones de Aegon el Conquistador. Harrenhal, una vez han muerto los Targaryen, vuelve a ser el escenario de esta ley tan antigua. La fortaleza va cayendo en manos de alguien más cruel y temible que el anterior dominador. Ahí aparece Lord Bolton, con Vargo Hoat haciendo de las suyas. Cuando el norteño se retire para traicionar a Robb Stark llegará Gregor Clegane para vencer y sustituir a Vargo Hoat y a los Titiriteros Sangrientos, a quien aplicará torturas más bestiales aún.
"The Lannister send you regards"
                Desconocemos hasta qué punto la actuación del Bastardo de Bolton ha sido con la complicidad paterna, pero se repite el mecanismo de Frazer en lo que cabe a la sustitución de un rey por el otro. La tradición rígida y feudal de los Stark relevada por la sangrienta invasión de los Greyjoy, a la vez relevada por el más sangriento aún dominio de los Bolton. ¿Será la brutal égida de los Bolton sustituida por el holocausto de los Otros si cruzan el muro?
El paroxismo de la bestialidad que impera en Poniente llega con los Bolton. Si con los Greyjoy llegó el terror al Norte cuando Theon ocupó Invernalia y el Foso Caitlin, ahí se superan los límites de la humanidad una vez Ramsay Nieve destroce a los Hombres del Hierro y se convierta en el dominador de la mitad septentrional de los Siete Reinos.
Typical american joke
¿Y Putin que opina de esto?
                La práctica más repugnante de los Bolton es desollar a los prisioneros. La mantuvieron durante siglos y el advenimiento de Ramsay parece que da un nuevo impulso a las crueldades más características de Fuerte Terror. «Un un hombre desnudo tiene pocos secretos, pero un hombre desollado no tiene ninguno» es una de las frases de Lord Bolton. Roose Bolton manda con mano de hierro su cortijo del Norte, aunque hasta ahora ha estado condicionado por la tutela de los Stark, señores de la zona, y de los que reinan en Desembarco del Rey. Los Bolton son un contrapunto al dominio paternalista de los lobos de Invernalia: su principio de gobierno es la crueldad. Su ley es el terror, una sublimación sangrienta del Leviatán de Hobbes y del rey de Frazer. Solamente con una imposición brutal y acaso con la aplicación de la violencia se puede garantizar el orden. Y en algún momento, mano de seda. Incorporado en la serie por Michael McElhatton, la viva imagen de esta mano de hierro es el propio Roose, con su piel de blanco nuclear (producto del uso de sanguijuelas) y sus ojos vidriosos, que a algunos fans tanto les recuerda a Vladimir Putin. Ciertamente, dos rostros fríos con ojos de color pálido, que dominan tierras gélidas con métodos autoritarios.


                No obstante, Roose Bolton no es un malo unidimensional. Su voluntad de “pacificación” no es abrir las puertas al monopolio de la violencia por parte del poder señorial. Bolton cree firmemente que como señor feudal (con todos los matices para este adjetivo) tiene derecho sobre todo su territorio, pero también el deber de mantenerlo en paz… aunque aplicando los métodos más deleznables. No en vano, su linaje tiene como divisa «nuestras espadas están afiladas» pero Roose recuerda a su hijo la frase «una tierra pacífica, un pueblo tranquilo» y «El poder sabe mejor endulzado por la cortesía». Su sentido del deber es mucho más oscuro que el de Stannis, y quizás es su obligación como señor de Fuerte Terror y su estirpe es la que hace que traicione a Robb Stark puesto que la guerra de este contra los Lannister conducía al Norte a la destrucción. El poder militar y la crueldad, y un ocasional trato afable con los aliados, son los recursos de Lord Bolton, calculador y a veces traicionero. La concomitancia con un monstruo de la Edad Media como Vlad Tepes Drácula no es para nada exagerada. A éste, en Rumanía, se le recuerda aún como cruel, pero eficaz señor de la guerra.
Ramsay Nieve, el bastardo
                El propio Roose tiene una carga muy pesada, su bastardo Ramsay Nieve. Fruto de un “pecado original” —la violación de la mujer de un molinero—, Ramsay crece lejos de su padre que renunció a sacrificarlo porque vio en él «sus ojos». Es en Danza de dragones (ojo, SPOILER) cuando vemos la personalidad de Roose Bolton desde un prisma mucho más trágico. Ramsay, que ha deshonrado la estirpe, es el único pariente que le queda vivo. Su único heredero. Roose perdió a su hijo mayor y teme que Ramsay quizá elimine al que está de camino, en el vientre de una Frey. Lord Bolton tiene una obsesión con el parricidio y quiere evitar derramar la sangre de su sangre y de ahí su drama en no poder controlar al Bastardo. Ramsay Nieve —más tarde legitimado— lleva al límite más repugnante la crueldad  de que siempre han hecho gala los Bolton. Tanta crueldad, que hasta su padre debe pedirle que se detenga. Su hijo es fruto de su crimen y es su propia maldición.
Elizabeth Bathory
                Ramsay —quizá resumen genético y representación metafísica de la maldad de la dinastía— no tiene la sofisticación de su padre. Parece una versión norteña y desbocada de Joffrey, éste sujeto un poco a las convenciones de la corte. El sadismo desaforado de Ramsay podría tener su inspiración el terrible Gilles de Rais (1404-1440), aristócrata francés que después de seguir a Juana de Arco, se encerró en su castillo donde dio rienda suelta a sus tendencias psicóticas, con el asesinato y desmembramiento de centenares de personas, muchos de ellos niños. Un referente para Rais era la crónica de Suetonio Vida de los doce césares, donde se contaban los desmanes de Calígula y Nerón. El asesinato de mujeres jóvenes que practica Ramsay se asemeja quizás más a Elizabeth Báthory, condesa magiar del siglo XVI, que llevó a la muerte a unas 600 chicas con singular sadismo. Joffrey tiene muchos parientes cercanos en la historia real y también en Poniente, un poco más al norte…


Siscu Vilaprinyo
               
               








PD: a Janna @DayneAllyria que lo pidió con insistencia.



Tomado de http://juegodetronosfiosofia.blogspot.com.ar/

Mi freak favorita y el amor

Domingo, 8 de diciembre de 2013

El Matarreyes y La Doncella: ¿Habrá romance en Vientos de Invierno?


Hace unos días, comentábamos con La Reina Any, en Facebook, la posibilidad de que Martin les tenga preparada una historia de amor al Matarreyes y a La Moza. Aunque en este blog hemos conjeturado sobre posibles contenidos en Winds of Winter, este ángulo no lo hemos explorado realmente. La posibilidad de un romance entre Jaime y Brienne es una inquietud muy legítima para troneros, jaimeras y, por supuesto, shiperos de esa pareja dispareja.

(tumblr.com)


Antes de meternos de lleno en el terreno de la hipótesis, quiero explicar algo. El shipeo es una actividad fantástica y terapéutica, pero también puede ser muy frustrante. En esta era en que las redes sociales nos permiten compartir el “shipping” también recibimos más rápido el garrotazo del desencanto, cuando escritores y productores destruyen nuestras ilusiones románticas.

¿Cuántas lágrimas no se derramaron  cuando Stephanie Meyer separó para siempre a Bella de Jacob? ¿Cuántas palabras de frustración no se han escrito porque Harry Potter no se casó con Hermione o Luna? Yo misma pasé horas de angustia hace unas semanas cuando casi me confirman (como siempre Radio Rumor, única fuente posible) que  los escritores de Revolution podrían convertir a Charlie en “el hijo perdido” de Bass Monroe. Por suerte, en IMDB me recordaron que las edades no calzaban y seria cronológicamente imposible.

Por frívolos y ridículos que parezcan esos temores shiperos  han existido desde siempre. Uno de los pilares del feminismo, Simone de Beauvoir, relata en el primer volumen de sus reminiscencias, Memorias de una joven formal, la fascinación que experimentó al descubrir la amistad de Jo y Laurie en Mujercitas, y la seguridad de que esa amistad cristalizaría en boda. Como por aquel entonces (al igual que en mi época), Mujercitas se vendía en dos volúmenes diferentes a Beauvoir le tomaría un tiempo descubrir que Laurie se casaba con Amy y no con la hermana de ésta, revelación que le causaría una profunda decepción.

Winona y Christian como Jo y Laurie (digitalspy.com)


Tenemos que estar preparados para que no se cumplan las esperanzas forjadas alrededor de la Canción de Hielo y Fuego. Desde el comienzo sabemos que Martin mata a sus personajes, aunque sean protagonistas. Pero de igual manera hace evolucionar a villanos, lleva secundarios a roles protagónicos y resucita cadáveres.

Con esa certeza, aunada a que Ser George jamás mata si no es necesario para avanzar su trama, podemos seguir aguardando momentos satisfactorios y sorprendentes de esta saga. ¿Abarca esa esperanza un romance futuro para Jaime y Brienne? Mi respuesta es afirmativa y la baso en pistas halladas en el texto mismo.

(deviantart.com)


Es evidente que “Juego de Tronos” no le apuesta a ese romance. El año pasado descubrieron nuestro grupo shipero, jugaron con nuestras expectativas porque les convenía, pero eso ya es pasado. A Weiss&Benioff les gusta Brienne como personaje auxiliar, no como heroína de su propio relato. Por eso les creo a los rumores de que abreviarán su historia para dedicar espacio y recursos a otros personajes a los que le tienen más fe. Tengo la impresión de que creen que la hora de Jaime y Brienne fue superada en La Tercera Temporada y ahora querrán darle mayor protagonismo a Dany, Jon y Sansa.

Allá ellos. Lo que nos importa es Martin, y Ser George anda rugiendo más que un león Lannister. El asegura que escribirá la novela que siempre ha planeado, que le importa un bledo lo que hagan en HBO, que sus personajes seguirán la línea que su imaginación ha trazado. Eso es ya un tremendo aliciente para nuestra imaginación “jaimeras”, porque Martin quiere a Jaime  y a Brienne, los respeta como personajes y fue él quien por primera vez se imaginó que ellos (o al menos La Doncella) podrían enamorarse.

(8track.com)


No pretendo saber lo que pasó por la cabeza del autor ni conocer su proceso creativo, el cual solo conocen su mujer, sus gatos, Tata D-s y el mismo, pero puedo aplicar mi entrenamiento de crítica literaria al texto y sacar algunas conclusiones. No sé si Martin comenzó Juego de Tronos a sabiendas que Jaime-mata-niños era un héroe camuflado, o se le ocurrió en el camino. Lo concreto es que al final de Tormenta de Espadas, Mi Sol y Mis Estrellas es tan protagonista como su hermano, y en términos de heroísmo, casi eclipsa a Jon Snow. Creo que Martin tiene mucho que contarnos sobre Jaime todavía y que al Matarreyes lo esperan cien aventuras.

Lo dicho no excluye que La Muerte no tenga cita con Jaime. Puede que él sea el Valonqar, puede que muera de acuerdo a la profecía de Cersei de que dejarán el mundo juntos, puede que lo alcance la venganza de Daenerys o puede que morir sea el único modo en que expié sus crímenes. Sin embargo, estoy casi segura que su fin llegará en la última entrega, no antes.

(gameofthrones.wikia.com)


La muerte de Jaime no descarta la posibilidad de un romance anterior a su deceso. Romance, matrimonio, hasta otros hijos. Mi seguridad se basa en lo ocurrido con otros “asesinados” por Martin. Rhaegar tuvo a Lyanna, Jon (si esta muerto lo que es improbable) tuvo a Ygritte, El Rey del Norte tuvo a su Jayne,  Khal Drogo tuvo a Daenerys, hasta Renly tuvo a Ser Loras. Es como si Martin celebrara la vida otorgándoles suerte en el amor a sus futuras víctimas.

Para mi el amor más solido de esta historia ha sido el de Ned y Cat, y ambos murieron. Incluso hay una justicia irónica en que Lysa Arryn, asesina de su marido, consiga su deseo mas intenso, casarse con el amor de su vida...y que éste la mate. Con lo dicho no me sorprendería que Martin diese esa última felicidad a Jaime. Después de todo es un personaje que nuestro Gordito quiere, tal como quiere a La Moza.



(tumblr.com)


Para Weiss&Benioff, La Doncella de Tarth cumple dos funciones: ser una maquina asesina y servir de acompañante de Jaime. Esas no fueron las funciones que le otorgó su creador. Cuando Martin nos la presenta en Choque de Reyes, lejos estamos de imaginarnos que su historia entroncará alguna vez con la del Matarreyes. Brienne es un personaje desclasado, una freak, a pesar o debido a su condición de guerrera. A través de los ojos de Catelyn vemos la tragedia de La Moza, su vida pasada y su amor por Renly. Es por eso que no creo que muera a manos de Lady Stoneheart, porque debe cumplir su juramento de matar a Stannis.

(Tumblr.com)


Cuando Martin convirtió a Brienne en la protectora de Jaime, no creo que le pasara por la cabeza un posible romance. Pero puedo estar equivocada, puesto que ese sueño de Jaime, antes de rescatarla,  no surge de la nada y su inclusión no es fortuita.


(tumblr.com)


















Quienes hayan leído esos capítulos que circularon por la red del manuscrito original de Festín de Cuervos recordarán que Martin no incluía nada que indicara que La Doncella estaba enamorada. Sin embargo, en su revisión, Martin introdujo todos esos detalles tan románticos que nos muestran a Brienne alucinando con Ser Jaime. Tampoco olvidemos como Jaime recuerda a La Moza, y su encontrón con Puerco Ronnet.

(fanpop.com)


Con lo dicho me parece que Martin ha más que sembrado la posibilidad de una relación romántica entre El Manco y Brienne, La Bella. Aparte que Brienne representa a la redentora, lo opuesto a Cersei, la seductora. Sin saberlo, Jaime ya se debate entre ambas.

(tumblr.com)


Por ultimo, alejémonos del texto y vayamos a una fuente directa. La ficción siempre debe ser analizada en su entorno, que abarca el momento que vive el autor. El contexto personal del escritor siempre influye en su obra. Cuando Martin publica Festín de Cuervos, lleva tres décadas viviendo con Parris McBride, a quien conoce desde hace 36 años y con quien ha convivido desde su divorcio en 1979. Si ese tipo de relación no merece el nombre de “matrimonio” no conozco entonces el significado de la palabra.

Ser George y Lady Martin  (fancueva.com)



En el 2011, año en que se publica Danza con Dragones y sale al aire “Juego de Tronos”, Martin lleva su relación a un nivel más alto. Se casa con Parris ¡no una sino dos veces! Una ceremonia sencilla en febrero, y una boda gigante con motivos celtas en agosto. El hecho de tirar la casa por la ventana a estas alturas demuestra que Martin tenía/tiene dos cosas en la mente: fe en compromiso y fe en el romance. Y es en ese estado mental que ha estado trabajando en Winds of Winter. Lo que nos da esperanzas de que encontraremos evidencias de romance y compromiso en su obra, ¿y qué mejor exponente de esos dos términos que la pareja conformada por El Matarreyes y La Doncella?