miércoles, 22 de enero de 2014

Que algo externo pudiera modificar el ADN

SI DIOS QUISIERA QUE VOLÁRAMOS…


José Luis Zárate





Finalmente apagó su celular. No podía con una noticia más.

Durante un segundo pensó en lanzarlo contra la pared. Podía sentirlo vibrar lleno de información que cruzaba el planeta entero.

Habían pensado que era un caso parecido a la Talidomida, una sustancia mutágena, deformante, que actuaba sobre el feto.

¿Cuántos productos revisó? ¿Cuántas muestras al azar?

Los casos empezaron a multiplicarse.

Fotos y fotos de recién nacidos, videos llenos de esos movimientos tan extraños. El sonido de esos llantos en tantos formatos informáticos.

Se pensó en una enfermedad, en virus, en todas las formas en que algo externo pudiera modificar el ADN.

Los primeros casos en la ciudad le dieron oportunidad de monitorear muestras ambientales. Radiación, mutagénicos, toxicidad.

Pudo tocar uno de los recién nacidos y comprobar cómo se movían esos músculos extraños, esos apéndices y las nuevas extremidades.

Revisó con cuidado cada rayo-X.

Uno de los nuevos padres tomó a su niño y lo ahogó aferrándole el rostro. Con qué cuidado se lo quitaron, con qué rapidez lo diseccionaron y tomaron todas las muestras posibles.

Al otro día los restos se encontraban en laboratorios de todo el mundo.

Si Dios hubiera querido que voláramos…

Apretó el celular hasta hacerse daño.

Días y noches, reuniones y paneles, datos y cifras. Y los casos se multiplicaban.

Ella le decía que debía dormir, descansar, quedarse a su lado un rato más. Le dijo que se sentía sola.

Él no podía dejar de pensar en la última hipótesis: un gen que se había activado en todo el ADN humano.

El miedo empezaba a respirarse en los laboratorios, en los congresos científicos del mundo.

Entonces ella le dijo que estaba embarazada.

Oh Dios, Dios, Dios

Los datos no hablaban ya de casos aislados, las cifras no mostraban sólo tendencias, cada bit de información mostraba inevitabilidad.

¿Cómo decirle lo que ocurría? ¿Cómo prepararla? ¿Cómo prepararlos a todos?

Recordó esas horribles fotos, los videos, los sonidos chirriantes, su vibrar extraño cuando cargó a… a.. eso.

Si Dios hubiera querido que voláramos nos habría dado alas.

¿Qué querría Dios que hiciéramos con esas garras, con esos colmillos, con los ojos trilobulados?








José Luis Zárate

(Puebla de Zaragoza, 1966)

Tiene numerosos premios, entre los que se incluyen el Premio Puebla de Cuento de Ciencia Ficción (1987), el del Concurso de Cuento Brevísimo de la revista El Cuento (1989) y el Primer Premio Nacional Kalpa (1992) al mejor cuento de ciencia ficción de la década de los ochenta por “El Viajero”; los premios Mas Allá y Axxón Electrónico Primordial, que obtuvo en Argentina en 1992; el Premio Internacional de Novela MECyF (1998) por La ruta del hielo y la sal y una mención especial del Premi UPC de Ciéncia-Ficció 2000.

Sus libros: Entre la luz (y otros temas igual de tangibles (Arlequín, 2013); Cómo terminó la humanidad (Instituto Tlaxcalteca de Cultura, 2013); Castillos que se incendian (La Regia Cartonera, 2012); El tamaño del crimen (e-book; España, SigueLeyendo, 2012); Les Petits Chaperons (micronouvelles), trad. de Jacques Fuentalba (Francia, Outwold, 2010); La Máscara del Héroe (reunión de las novelas La ruta del hielo y la sal, Del cielo oscuro y del abismo y Xanto. Novelucha libre; España, Grupo Ajec, 2009); Ventana 654 (México. SEMARNAT, ADN Editores y SOMECEDYT, 2004); En el Principio fue la Sangre (Universidad de Guadalajara,2004); Quitzä y otros sitios (Secretaria de Cultura de Puebla, 2002); Las razas ocultas (Times Editores, 1999); Hyperia (Lectorum, 1999); La ruta del hielo y la sal (Vid, 1998); Xanto, Novelucha libre (Planeta, 1994); Permanencia Voluntaria (IPN, 1990).

Parte integral del movimiento de autores de ciencia ficción mexicana en los años ochenta, fue codirector de la primera revista electrónica mexicana: La langosta se ha posado. Después ha continuado en la escritura por medios electrónicos: es creador constante de minificciones en redes sociales y su novela El tamaño de crimen fue el primer libro electrónico presentado en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México (uno de los espacios de más prestigio literario en el país).


Tomado de http://imaginacionmx.tumblr.com/post/74184066581/jose-luis-zarate