martes, 19 de febrero de 2019

Segunda antología de Pórtico CF


Se abrió la campaña de ideame para la Segunda Antología de Pórtico 
Pórtico es un encuentro de ciencia ficción que se replica todos los años en distintas universidades del país, en La Plata (BsAs), Mendoza, Córdoba y Concordia (Entre Ríos).
Esta nueva antología se llama Paisajes Perturbadores y contará con prólogo de Maielis González Fernández. La excelente ilustración de tapa es de Darío Mekler y contiene cuentos de: Angel AlveloLuis Carlos BarraganMartin CasattiChinchiya Arrakena, Renato Colan, Nahuel G. Dimarco Bustos,Néstor Darío Figueiras, Ariel Alejandro Karlen, Juan Keller, Juan Juancho Lorca, Fernando Manavella, Mario Daniel Martín, Diego MilinikPaul Sudán Noguerol, Lucas Ortega, Caro Panero, Sara Rai, Isabel Santos, Lisardo Suárez y Javier S. Donate, Carlos Uncal, y Jack Vaughanf.

Insólitas fantásticas


Orgullo y felicidad 
Juan Casamayor
Hay antologías que sabes mucho antes de su publicación, cuando se están elaborando ideas y concretando detalles, que van a ser muy importantes. Hace años tal vez aún no tuviera ese presentimiento tan afilado, pero tras haber publicado algunas de las más queridas por los lectores, como Por favor, sea breve (2001), editada porClara Obligado, y Pequeñas resistencias (2002), editada por Andrés Neuman, sé que "Insólitas. Narradoras de lo fantástico en Latinoamérica y España" tiene todos los visos en convertirse en una obra de referencia. Hacía mucho tiempo que Páginas de Espuma no publicaba antologías pero cuando Teresa López Pellisa y Ricard Ruiz Garzón me ofrecieron el proyecto intuí que su labor de lectura, estudio, selección y edición iba a ser extraordinaria. Y lo ha sido. Estamos ante un libro del que se va a hablar durante mucho, mucho tiempo. Y finalizo agradeciendo la magnífica ilustración para la portada que ha hecho Eva Vazquez. Las antologadas y sus cuentos son:
Laura Rodríguez Leiva (Sangre correr); Cecilia Eudave (Sin reclamo); Patricia Esteban Erles (Línea 40); Mariana Enriquez (La casa de Adela); Cristina Fernández Cubas (Mi hermana Elba); Ana María Shua (Vida de perros); Solange Rodriguez Pappe(Pequeñas mujercitas); Laura Fernández (El redactor estrella de Rocketbol Amazing Times); Luisa Valenzuela (La densidad de las palabras); Alicia Fenieux Campos (Lipívoras); Pilar Pedraza (Balneario); Liliana Colanzi (Alfredito); Anacristina Rossi (Abel); Elia Barceló (Loca); Daína Chaviano (La dama del ciervo); Laura Ponce (Paulina); Cristina Jurado (La segunda muerte del padre); Amparo Dávila (El huésped);Sofia Rhei(El libro pequeñito); Angélica Gorodischer (Una mujer notable); Lola Robles (Savitri); Jacinta Escudos (Yo, cocodrilo); Raquel Castro (¿A qué tienes miedo?); Susana Vallejo (Gracia); Tanya Tynjälä (La coleccionista ); Anabel Enríquez (Nada que declarar); Cristina Peri Rossi (El ángel caído); Laura Gallego (WeKids).
Tenéis toda la información aquÍ: http://paginasdeespuma.com/catalogo/insolitas/

Academicismo freak

Congreso sobre Literatura Gótica. 18, 19 y 20 de febrero de 2019

Adjuntamos el programa provisional del próximo Congreso Internacional sobre Literatura Gótica que se celebrará en la Universidad CEU San Pablo los próximos días 18, 19 y 20 de febrero de 2019.

CONGRESO INTERNACIONAL SOBRE NOVELA GÓTICA
18, 19 y 20 de febrero de 2019 
Programa provisional
  LUNES 18 DE FEBRERO
10:30             Inauguración 
11:00             Conferencia inaugural:
“The Origins of the Gothic Novel”. David Punter. Professor of English at University of Bristol. Presidente de la International Gothic Association, y del Comité editorial de Gothic Studies
13:00             Conferencia: “La soledad del monstruo”. Fernando Savater. Profesor de filosofía, escritor, periodista.
16:00             Comunicaciones. 
18:00             Mesa redonda. “Negro sobre blanco. Pervivencia de lo gótico en la literatura actual”
  • Cristina Pineda. Editorial Tres hermanas
  • Ponentes por confirmar
 MARTES 19 DE FEBRERO
Campus de Moncloa
 10:00             Mesa redonda. “La humanización del vampiro y la domesticación del monstruo en el cine gótico”
  • Juan Orellana. Profesor de la Universidad CEU San Pablo
  • Javier Figuero. Profesor de la Universidad CEU San Pablo
11:30                “‘The Victorian Gothic: The Internalisation of Evil: trauma, repression, madness, doubling”. Andrew Smith. Universidad de Sheffield
13:00             Mesa redonda: “Tinieblas medievales, Renacimiento y literatura”
  • Alejandro Rodríguez de la Peña. Profesor de la Universidad CEU San Pablo
  • Eduardo Baura. Profesor de la Universidad CEU San Pablo
16:00             Conferencia: “El Gótico americano: de Wieland (Brockden Brown) al Fèvre de la mano de Edgar Allan Poe”. Ignacio Armada. Profesor de la Universidad CEU San Pablo
18:00             Mesa redonda. “Subculturas góticas: música, cómic, moda”
 Campus de Montepríncipe
 11:00             Conferencia “Vampires and the Undead”. Jarlath Killeen. Profesor de la Universidad de Dublín
12:00             Mesa redonda: “Más allá del gótico: Horror is Here to Stay. De H. P. Lovecraft a Stephen King”
  • David Hernández de la Fuente. Universidad Complutense de Madrid
  • Ponente por confirmar
MIÉRCOLES 20 DE FEBRERO
10:00             Conferencia. “Límites y castigos, maldiciones, monstruos. Lo gótico como herramienta de crítica social”. Jorge Martínez Lucena. Profesor de la Universidad Abat Oliba CEU
12:00            Conferencia de clausura. “Heroínas góticas”. Juan Manuel de Prada, escritor.

sábado, 9 de febrero de 2019

Afrocentrismo, por fin

Afrofuturismo: raza y ciencia ficción

Desde hace algunos años, en Estados Unidos y Canadá se aprovecha el mes de febrero para recordar la historia negra. Debido a esto, nos decidimos por una novela de Nalo HopkinsonLadrona de medianoche, para nuestra segunda lectura conjunta. Pero, personalmente, hacía tiempo que me iba cruzando con la palabra “afrofuturismo” y pensé que febrero era el mes ideal para descubrir qué tiene que ver la raza con la ciencia ficción y la Historia.
El afrofuturismo es una corriente artística y cultural multidisciplinar que podemos encontrar en música, pintura, fotografía o collage, entre otras. Pero aquí me centraré en sus representantes literarios.
En los años 90, se le otorgó el nombre y empezó una explosión creadora, pero rastreando más a fondo aparecen obras ligadas a esta corriente desde los años 50. Me he encontrado con una dificultad con la que no contaba: salvo quizás en las artes pictóricas, no hay un canon establecido de obras o artistas que representen el movimiento. Solo he podido salvar algunos nombres, hacer algunas relaciones superficiales, pero es posible que me deje obras importantes e incluso escritores porque cada fuente consultada nombra a unos artistas diferentes y con unos criterios diferentes. He intentado seleccionar según más relevante o accesible es esa obra para los países hispanoamericanos, pero no lo he hecho de manera exhaustiva ni intento crear ningún canon de referencia.
Wangechi Mutu, La mujer que se casó con una cabeza de camello, 2009, collage de técnicas mixtas en Mylar.
Wangechi Mutu, La mujer que se casó con una cabeza de camello, 2009, collage de técnicas mixtas en Mylar.
Se está de acuerdo en que uno de los primeros, si no el primer, artista en desarrollar el afrofuturismo fue Sun Ra, un músico de jazz que hacía canciones con temática espacial ligada a nombres y lugares africanos. Desde entonces, unos pocos músicos continuaron tratando temas africanos en sus canciones. Las primeras novelas aparecen alrededor de los 70 y 80, pero la época más productora para este movimiento fue la década de los 90: empieza a tratarse también en las columnas de opinión, en ensayos y en poesía, ayudada del debate social sobre el racismo e integración. La música se vuelve un medio de expresión más fuerte que nunca.
El afrofuturismo es un subgénero de la ciencia ficción que trata, como rasgo fundamental, el tema de la raza y los problemas que suelen estar ligados a ella: la identidad, la Historia, el colonialismo y la alienación. Hablamos de él como un subgénero de la ciencia ficción, pero acostumbra a mezclar con esta la fantasía, la perspectiva histórica y elementos mitológicos de culturas no occidentales.
Este género está cultivado por artistas descendientes de africanos, pero que viven en la diáspora, es decir, no en sus países de origen. El afrofuturismo tiene raíces africanas, aunque sus creadores estén viviendo fuera del continente, en contacto con otras culturas, quizás durante casi la totalidad de su vida. En literatura, los escritores más relevantes seránOctavia Butler, Samuel Delany y actualmente N. K. Jemisin o Nnedi Okorafor. En pintura o collage destacaremos a Wangechi Mutu, Ellen Gallagher o Lina Viktor, de quienes son las imágenes que acompañan el texto. En música, el precursor es Sun Ra, pero también destacan Janelle Monaé, Kamashi Washington o Shabazz Palaces. Casi todos los géneros artísticos han explorado el afrofuturismo: podemos encontrarlo en moda, cine o teatro también.
Ellen Gallagher, Pájaro en la mano, 2006, óleo, tinta, sal y pan de oro en lienzo.
Ellen Gallagher, Pájaro en la mano, 2006, óleo, tinta, sal y pan de oro en lienzo.
El afrofuturismo toma una perspectiva afrocentrista para criticar los problemas de los negros, pero también lo hace con intención de revisar, analizar y examinar la Historia desde su punto de vista. Se entiende que la Historia siempre la han contado los blancos, y gracias a la ciencia ficción, los escritores se permiten explorarla desde otros ángulos. Para esto, coge las representaciones y experiencias de los negros en el presente y en el pasado para reescribir, y así mostrar, nuevas realidades o verdades fuera de la narrativa hegemónica.
Como estamos acostumbrados a analizar el mundo desde nuestra perspectiva blanca, las novelas son un medio perfecto para contar historias a las que de otra manera no podríamos acceder. La ciencia ficción es el mejor género para ayudarnos a meternos en una piel ajena y enfrentarnos a los problemas desde su perspectiva. Así, muchas de las obras afrofuturistas nos ofrecen historias de alienígenas y del espacio como metáfora de la colonización o del enfrentamiento entre razas. Los escritores a veces se proyectan en los propios extraterrestres o en humanos que han perdido la Tierra y vagan por el espacio: son extranjeros que han perdido o les han arrebatado su hogar, que pasan por la esclavitud o tienen que defender su cultura frente a los invasores.
Muchos de los representantes del afrofuturismo son escritoras, que le añaden al género sus otras inquietudes como mujeres: el feminismo y la igualdad son temas recurrentes, así como los protagonistas femeninos. Octavia Butler, por ejemplo, escribe novelas que apoyan la diversidad de orientación e identidad sexual. Dice John Jennings: “El afrofuturismo no es solo ciencia ficción, sino también sobre imaginar diferentes espacios de pensamiento creativo y que no encierra tu identidad en una caja”. Porque el afrofuturismo también busca romper los estereotipos: no solamente los propios de los negros (segregación, criminalidad, marginalidad…) sino también los comunes a hombres y mujeres: intenta crear una nueva identidad negra, mostrar un nuevo ideal de persona, con unos valores y una integridad nuevos.
El afrofuturismo mezcla elementos del pasado (la nostalgia, la Historia o la memoria) con nuevos elementos que las generaciones actuales puedan entender y con los que se puedan identificar. Explora nuevas formas de expresión para conectar con el público: como los cómics, la tecnología y la ciencia ficción. Este género abre posibilidades narrativas de la Historia y del futuro negro: hasta ahora se han mostrado como acompañantes de los blancos, en ocasiones, un cupo a cubrir para garantizar una mínima diversidad, pero siempre como personajes pasivos. En este género ellos realizan sus historias, actúan… son personajes activos y protagonistas. Alrededor de ellos se desarrolla su Historia.
El afrofuturismo evoluciona con la cuestión identitaria negra. Ytasha Womack dice que la función del afrofuturismo es desmontar “la raza como tecnología”, es decir, desmontar los argumentos biológicos de diferencias de razas que han justificado la esclavitud y el colonialismo. De ahí la importancia de una nueva perspectiva a la Historia y de la creación de personajes que no solo nos muestren sus inquietudes, sus problemas y su cultura, sino también la inclusión de personajes activos, complejos y fuertes en nuestro canon literario, en nuestro imaginario.
 Lina Viktor, Syzygy, 2015, pintura acrílica, oro, gouache, impresión sobre lienzo
Lina Viktor, Syzygy, 2015, pintura acrílica, oro, gouache, impresión sobre lienzo.
En casi todas las disciplinas de este género las mujeres son sus mayores representantes. Pocos nombres masculinos de relevancia he encontrado. Por lo tanto, las escritoras que voy a destacar ahora no las he elegido solo porque en La Nave Invisible queramos destacar a las figuras femeninas, sino también porque son sus mayores exponentes.
Octavia Butler (EE.UU., 1947 – 2006) es una de las pioneras del género. La primera serie que escribió, Patternist(década de 1970), ya deja intuir varios rasgos que serán definitorios del afrofuturismo, como las dinámicas de poder y la esclavitud. Retomará este tema en Kindred, una novela que, a pesar de convertirse en un éxito de ventas en EE.UU., jamás se ha traducido al español. La cuestión de la raza y la Historia sigue presente en su obra hasta la última que escribió antes de morir, Fledging. Otros temas que toca de manera recurrente es la raza, la sexualidad, la necesidad de una diversidad biológica y étnica, la lucha de clases…
De Octavia Butler en español tenemos traducida la trilogía Xenogénesis, publicada por la desaparecida editorial Ultramar entre 1989 y 1990. Además, se ha traducido el relato “Hijos de la sangre”. Ninguna parte más de su bibliografía está disponible en español.
N. K. Jemisin (EE.UU., 1972) tiene más parte de su obra disponible en español que el resto de nombradas. La trilogía de Los cien mil reinos no aborda los temas que nos interesan, sin embargo, La quinta estación sí trata los temas del poder, el amor, la identidad, la raza, el sexo… En inglés ya están disponibles las dos primeras partes de esta nueva saga y el primer libro será publicado en español por Nova, a lo largo de 2017.
Nnedi Okorafor (EE.UU., 1974) está ya casi consolidada como un referente negro en la ciencia ficción. Sus primeras obras adultas, Who fears death y su precuela The book of phoenix, mezclan fantasía con ciencia ficción, un ambiente postapocalíptico con mitología africana, y exploran cuestiones como la identidad y la raza.
La trilogía Binti, empezada en el año 2015 y con su segunda entrega recién publicada, toma un ambiente espacial que explora la identidad, la colonización y el miedo a ser arrasado por una raza ajena. De momento, ninguna de sus obras está traducida al español, pero ya que está recibiendo mucha atención esperamos verlo solucionado pronto.
Wangechi Mutu, Tu historia mi maldición, 2006, técnicas mixtas en Mylar.
Wangechi Mutu, Tu historia mi maldición, 2006, técnicas mixtas en Mylar.
Estas tres escritoras han ganado premios gracias a sus obras y han sido, o son, reconocidas como relevantes en la ciencia ficción. Igual pasa con Nalo Hopkinson, Samuel Delany, Gloria Naynor, o los escritores y antólogos Bill Campbell o Sheree Thomas. Sin embargo, poco o nada se ha traducido de ellos, lo que me hace pensar que hemos tenido durante todo este tiempo el género delante, pero no le hemos dado relevancia y, por lo tanto, nos estamos perdiendo todo su potencial y significado. En inglés se han editado varias antologías que lo exploran, como Dark Matter: A Century of Speculative Fiction from the African Diaspora (2001) o Mothership: Tales from Afrofuturism and Beyond (2013).
A pesar de que la base de la corriente está teorizada porque en las artes pictóricas sí ha tenido relevancia, todavía nos hace falta un canon que nos haga accesibles las obras más representativas y los autores más importantes. No solamente en español; la mayor parte del afrofuturismo se ha desarrollado en EE.UU. y allí no lo han creado de manera que podamos traducirlo y conocerlo.
Mientras, espero haber presentado este subgénero tan interesante y localizado los suficientes nombres y obras como para engancharos a él. Y si alguna editorial está leyendo, ¡queremos más obras de estas escritoras!
Laura Huelin
Laura Huelin (Reseñas/Investigación): Licenciada en Filología harta del canon literario y los géneros sociales. Me aburren los mundos realistas y me apasiona la ciencia ficción y el apocalipsis. Me encanta investigar, aprender y conocer. Podcaster en Los cuatro navegantes.
Podcast.


El futuro llegó, hace rato: 2019

Epa, ¿qué tul? Ya estamos a 9 de febrero de 2019 y ninguna entrada por aquí. Habrá que ponerse al día.

Por ahora les cuento que estoy escribiendo reseñas para Revista Próxima, que ya salieron las de Nosotros de Zamiatin y Los acuáticos de Marcelo Cohen. Que está en maquetado la de Nueva madre y ahora estoy escribiendo la de Cadáver exquisito y leyendo Kentukis de Samantha Sweblin para el mismo fin.

A Laura y a mí nos encantaría el debate sobre estas hipótesis (hablar con ella en la tertulias o conmigo por algún medio virtual porque ¿ya no está de moda la polémica en feis y mucho menos aquí en los blogs, no? Maldita velocidad tecnológica.

martes, 25 de septiembre de 2018

Hay sitio para todas

Feminismo literario: modalidad difícil

Ser feminista no es fácil. Como le vi decir a una compañera, nadie es feminista por gusto. No es cómodo, no es divertido y es frustrante. Pero es necesario. Por eso seguimos siendo feministas, a pesar de las discusiones, los ataques y las decepciones. Porque la historia nos ha demostrado que nadie va a luchar por nosotras, que nuestras peticiones no se consideran prioritarias, a veces ni sensatas; que el cambio llegará cuando otros cambios se lleven a cabo. Y los cambios (algunos) llegan mientras el sistema patriarcal se mantiene. Así pues, nosotras seguimos luchando, cogemos el testigo de nuestras predecesoras, salimos a las redes, a la calle, reivindicamos nuestra libertad y nuestro lugar en el mundo, ese que nos pertenece por el mero hecho de existir.
Sentirse feminista es fácil. Por supuesto, defender la supremacía, ya sea blanca, masculina o de cualquier otra índole, es mucho más sencillo, siempre que se esté en el grupo privilegiado. Pero pensar que todos somos iguales y que deberíamos tener los mismos derechos y oportunidades es relativamente fácil. Al fin y al cabo, nadie osaría escoger un libro por el género de su autor, ¿verdad? Lo complicado es llevar ese pensamiento a la práctica, porque requiere un esfuerzo que no todo el mundo está dispuesto a asumir. Supone autodestruir nuestro orgullo, aceptar que nunca dejaremos de tener actitudes machistas, que siempre seremos proclives a equivocarnos, que las situaciones no tienen una explicación única y simple. Supone analizar para poder actuar en consecuencia. Porque el feminismo es una actitud, no solo un pensamiento teórico.
El año pasado ya desglosé los factores intervinientes en la elección y compra de un libro. Doce meses después podría haber montado una destilería si me hubiera guardado un chupito por cada persona a la que he visto decir “yo no miro el género del autor al buscar un libro”. Porque resulta que hay quienes lo siguen mirando, ya sea antes o después de publicarlo; no hay más que observar algunas antologías, mesas redondas o preguntar al librero más cercano. Por eso seguimos repitiéndolo, sin importar quién se ofenda. Nunca he visto a adoptantes de animales quejarse por las campañas de adopción de estos, pero cuando se trata de perspectiva de género hay muchos lectores que se llevan las manos a la cabeza y hablan de gulags, nazismo y el extremismo más atroz.
Tranquilidad, no vamos a comernos a nadie si lee a más hombres que a mujeres a lo largo del año. Quizá lo hagamos si eso es lo que hace y presume de lo contrario, pero no porque seamos unas locas insensatas, sino porque estamos hartas de que nos tomen el pelo. Si os encontráis a una feminista con poca paciencia, seguramente sea porque lleva mucho activismo a sus espaldas y está cansada de debatir, de deconstruirse y reconstruirse, de formarse nuevas opiniones según conoce otras perspectivas, mientras le llueven insultos de quienes recurren a las soluciones rápidas y fáciles, y que en raras ocasiones suelen ser acertadas.
Como comentaba en el mencionado artículo, desde hace tiempo, pero sobre todo desde 2014, se vienen sucediendo una serie de iniciativas a las que se han añadido recientemente #UnAñoDeAutoras o las antologías TerroríficasDistópicas y Poshumanas. Tiempo más que suficiente para echar la vista atrás y reflexionar sobre lo que hemos conseguido y sus implicaciones, de forma que podamos dar un paso más, llegar a un nivel más difícil. De ahí que nos sintamos engañadas cuando alguien parece dar con la clave sin haber considerado todo el trabajo previo, porque se le arrebata el sentido a todo el progreso. Y no, sintiéndolo mucho, ni antes todas estas autoras eran campo, ni la solución a la brecha de género en literatura y la invisibilización de las escritoras es una fórmula matemática válida en todos los casos. Todo es relativo y tiene una razón de ser. Si se elimina la razón, por mucha buena intención que se tenga, la acción estará por completo vacía de significado.
fem-dificil-lanaveinvisible-alucinadas
Cubiertas de las tres primeras ediciones de Alucinadas.
La mayoría de estas iniciativas se basan en crear espacios no mixtos (ya sean virtuales o en papel) para las escritoras de género, principalmente las de ciencia ficción, con el objetivo de darlas a conocer y visibilizar su trabajo. Como comentaba hace unas semanas Cristina Jurado, en apenas unos años hemos pasado de recitar unas pocas escritoras españolas de género a no caber en las menciones de Twitter. No erraré demasiado si afirmo que el movimiento en redes sociales ha ayudado también a este hecho. Hay un apoyo explícito de la comunidad (143 patrocinadores tuvo la última campaña para publicar Alucinadas IV y Terroríficas I, que no es una cifra baja si atendemos a la participación de los Ignotus, por ejemplo) y una participación masiva en las convocatorias de las antologías (casi 300 relatos llegaron a las arcas del II Premio Ripley).
¿Ha habido un cambio en el público? Pequeño, pero sí. Se leen más autoras y se publican más autoras (¿o es al revés?). La afluencia de público a la presentación de Distópicas y Poshumanas revela que el interés existe. Y no es una locura pensar que irá aumentando con el tiempo. ¿Es suficiente? No, y los datos están ahí. Las editoriales han publicado más obras de mujeres en los últimos años y los más vendidos siguen siendo hombres, además de que aparecen mucho más en prensa. Es difícil competir con los tradicionales bestsellers, pero aun eliminándolos de la ecuación, seguimos siendo minoría. ¿Hay que seguir trabajando en esta dirección, entonces? Mi opinión es que sí. Estas iniciativas están realizando un trabajo muy importante, pero la concienciación todavía no está asentada. Si las dejamos en el aire quizá no se produzca una regresión total, pero avanzar será más costoso. Porque, por encima de todo, lo que estos proyectos hacen es recordarnos que la igualdad todavía no se ha alcanzado y deberían desaparecer cuando se haya conseguido.
fem-dificil-lanaveinvisible-distopicas-poshumanas
Cubiertas de Distópicas y Poshumanas, antologías mellizas publicadas por Libros de la Ballena.
Sin embargo, también sería un error mantenernos en esta tesitura, porque aunque la mayoría de efectos de estas iniciativas son positivos, también tienen algunos negativos. Aunque muchos vienen derivados del machismo y los prejuicios que imperan en nuestra sociedad, de alguna manera el hecho de crear espacios no mixtos fomenta estas secuelas.
Como decía Nieves Delgado en este artículo, “Nosotras jugamos, porque ahora ya se nos permite jugar, en otra categoría; en la segunda división”. El objetivo de los proyectos de visibilización es demostrar que las mujeres estamos por derecho propio en la misma división que los hombres. La propia Nieves ganó el Ignotus con su relato “Casas rojas”, publicado en Alucinadas I, y el número de premiadas es bastante mayor que hace años. Sin embargo, el hecho de ser no mixtos ayuda a asentar la idea de que somos otra división, y sigue habiendo buena parte del público que nos considera de segunda. Y hay otra parte que, aunque no nos considere de segunda, nos sigue tratando como si fuéramos una categoría diferente.
El prejuicio de que las mujeres escriben para las mujeres y sobre las mujeres no es nuevo, pero muchos se resisten a aceptarlo como tal y arrancarlo de su ideario. Así pues, encontramos lectores sorprendidos porque el I Premio Ripley no es un panfleto feminista, sino una antología como cualquier otra con la particularidad de que todas las autorías pertenecen a mujeres. O con quienes “halagan” a unas pocas autoras diciéndoles que escriben como un hombre. Esta situación es sumamente peligrosa porque corremos el riesgo de formar (si es que no se ha formado ya) un nicho en el que nosotras, escritoras y lectoras, nos sentimos seguras, en el que varios hombres participan, pero en el que la mayoría no quiere entrar porque piensa que les es un terreno vedado.
La solución no es simple, y ahí es cuando entra el juego la modalidad difícil: tratarnos como iguales. Las campañas de visibilización están para lo que están, pero tienen una finalidad: que conozcamos y leamos más escritoras, que seamos conscientes de su legado. Así pues, fuera de estas campañas, no tiene sentido hacer un redil para excluirnos. Si en los artículos y proyectos aparentemente mixtos no aparecen mujeres, seguimos fomentando el mensaje de que existe una literatura universal formada por hombres y una literatura de mujeres. Ya lo dijeron en el blog de Distópicas:
Es un secreto a voces que la mujer ha sido relegada a una segunda categoría para la gran mayoría de quehaceres que no suponían cuidar del hogar familiar. Lo aceptamos como algo pasado, sin ser conscientes de que incluso a día de hoy sigue ocurriendo. No nos cansamos de escuchar términos tan estrafalarios como: literatura de mujeres o para mujeres; literatura femenina, en definitiva. Pero ¿se habla alguna vez de literatura masculina? No, el hombre está capacitado para cualquier género según la sociedad. ¡Las mujeres escriben! Y no se las puede relegar al género romántico o infantil/juvenil. Sin olvidar que las mujeres leen, y leen de todo, no solo «literatura para mujeres», un concepto que las propias mujeres no entendemos.
Visibilizar es el inicio, pero normalizar es el camino. Y para eso hay que concienciarse y trabajar para que en las listas de novedades, de recomendaciones, de clásicos, en artículos generalistas sobre el terror en España o la fantasía en Latinoamérica, haya presencia de autoras. Porque si no aparecemos, es como si no estuviéramos aquí, son las mismas listas de hace veinte años cuando los proyectos feministas no existían. Y no lo digo solo yo, hace unos días Gema Nieto exponía una postura similar en sus redes sociales, llamando la atención a tantos periodistas culturales que nos aíslan en unas temáticas determinadas.
Lo mismo ocurre con las antologías. Las antologías no mixtas de visibilización tienen una razón: mostrar que las mujeres, al contrario del pensamiento patriarcal que impregna el canon literario, escriben obras de calidad de diferentes perspectivas y temáticas alrededor de un género/subgénero: Alucinadas sobre ciencia ficción, Terroríficas sobre terror, el Premio Ripley juega con los dos géneros anteriores, Distópicas y Poshumanas se centran en un espectro histórico de la ciencia ficción escrita por españolas. El hecho de aparecer juntas nos da poder, nos da presencia, nos da la oportunidad de señalar y decir “estamos aquí”. Pero necesitamos aparecer en antologías mixtas para poder gritar “y no nos vamos a ir”. Las antologías mixtas proporcionan un tratamiento igualitario, que es el que venimos exigiendo desde las plataformas feministas. No tiene sentido dividirnos por género (cultural) a todas horas. Queremos participar con nuestros compañeros escritores, publicar en las mismas condiciones. Las convocatorias en anónimo ya son otro asunto. Pero cuando el antólogo o la antóloga elige a dedo quién participa, quizá debería considerar que tiene un deber moral antes de colocarse una bandera.
fem-dificil-lanaveinvisible-celsius
Tema de nuestra charla en la edición de 2018 del Festival Celsius 232.
Como último ejemplo, me centraré en las charlas y mesas redondas. En la Nave ya publicamos un artículo de Susana Vallejo que escribió en 1998 y se titulaba Basta de mujeres y cf. Argumentos similares esgrimía Kelly Sue DeConnick en el Salón del Cómic de Barcelona. Las charlas sobre mujeres en cualquier ámbito son iniciáticas, pero en el medio en que nos movemos ya están pasadas y a largo plazo resultan repetitivas y acentúan la sensación de que, como mujeres, solo podemos hablar de mujeres.
Organizadores y organizadoras de eventos y charlas, dadnos un tema y conquistaremos el mundo. Hay expertas en cualquier disciplina, las experiencias entre escritoras y escritores no difieren entre sí más de lo que pueden diferir entre dos autores diferentes, ser feminista no implica que eso sea de lo único que podemos conversar. Lo que tenemos es la posibilidad de dar otra perspectiva, hablar del vampiro como símbolo de poder (vampiro = hombre, humano = mujer), del monstruo como ser diferente al hombre tradicional, de la maternidad como elemento especulativo que busca la liberación femenina, de la sororidad (o falta de la misma) en la fantasía épica… No necesitamos un contexto específicamente feminista para hacer activismo. Y si no somos feministas, tampoco pasa nada, porque seguimos teniendo la capacidad de hablar de los mismos temas que los hombres, porque somos seres con nuestra ideología, nuestras creencias y nuestra visión del mundo, y la de cada una es diferente de la de al lado.
Sentirse feminista es fácil. Hacerle un hueco a las mujeres es lógico. Que el hueco esté a la misma altura que el de los hombres parece escocer un poco más. Pero no importa si tardamos más o menos, si recibimos más o menos ayuda. Ser mujer ya es un reto de por sí. Jugamos en modalidad difícil toda nuestra vida. Abriremos ese hueco con uñas y dientes si hace falta. Porque es el lugar que nos pertenece por derecho. Y en ese hueco hay sitio para todas.
Laura S. Maquilón
Laura S. Maquilón (Reseñas/Fichas de autoras): Sierpe. Lectora por vocación. Arquitecta por amor al arte. Amante de la fantasía desde pequeña y fascinada por la ciencia ficción. Escribo relatos y tengo muchas historias en la mente. También escribo reseñas. Y artículos. Y hasta la lista de la compra.
Blog