domingo, 15 de abril de 2018

La Philip K. Dick rusa

El Vivo, de Anna Starobinets

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Una pieza de culto en la que sin duda cuesta entrar, pero de la que resulta prácticamente imposible escapar.
Si en las más que brillante antología Una edad difícil —el primer disparo de Anna Starobinets, algo así como el cruce perfecto entre Dostoievski (y su paranoiaculpable) y Philip K. Dick (y su paranoia pop), que llegó a librerías españolas— las hormigas llenaban literalmente la cabeza de un niño introvertido y la convertían en su dulce hogar, en El Vivo, su primera novela, las termitas se convierten en espejo de lo que la vida en comunidad está haciéndole a los exactamente tres mil millones de humanos que componen El Vivo, un Ser Superior del que todos forman parte. ¿Y qué está haciéndole la vida en comunidad a las termitas y, por extensión, a los humanos? Oh, les está convirtiendo en piezas intercambiables. Les está condenando a ser esclavos de lo que fueron. Y obligándoles a morir, a detenersus vidas, a pasar «cinco segundos en la oscuridad» antes de volver a ser concebidos y ocupar su nuevo lugar en el mundo, que seguirá teniendo el mismo número de habitantes y seguirá funcionando como una macabra bomba de relojería en la que todo (la Reproducción, la Diversión, el Trabajo, todo) está bajo control. Para ser más exactos, todo está bajo el control de El Vivo, suerte de Gran Hermano cyberpunk que no está en ninguna parte pero es, sin embargo, omnipresente. Un monstruo originado por la que llaman Gran Reducción, la matanza que acabó con buena parte de los habitantes de la Tierra.
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Anna Starobinets, la Philip K. Dick rusa
Aunque no exista una Gran Termita Inmortal, la analogía con la sociedad subterránea que forman estos insectos funciona a la perfección, puesto que son incapaces de vivir aisladas, como pretende hacer creer El Vivo a suscomponentes. Estos, conscientes de que la Muerte puede ser definitiva, de que todo ese asunto de la reencarnación y la vida comunitaria ocupacuerpos no es más que una forma de controlarles, tratan a veces de burlar al Destino Autoimpuesto, aunque en todos los casos fracasan. Porque, a lo sumo, el día en el que cumples 60 años, te verás obligado a dirigirte a tu zona de Pausa más cercana, zona siempre situada en un recinto relacionado con algún otro tipo de actividad y capaz de considerarse a sí misma una suerte de Festival. Porque todo es evasión en El Vivo. La red social El Socio proporciona a los maniatados humanos todo aquello que desean, desde perros que cuidar hasta tipos con los que acostarse (siempre virtualmente hablando). Y en ese mundo, un niño de once años al que todos conocen como Cero desafía su Destino Autoimpuesto y trata de vivir al margen, consciente de que su muerte no implicará una nueva vida sino su desaparición, como la del resto que, sin embargo, prefieren seguir creyendo que van a volver a ser concebidos y van a poder leer las cartas que se habrán escrito a sí mismos para tratar de recuperar su vida y ponerse en contacto con sus seres queridos, ya en otros cuerpos, ya con otras vidas.
De estructura singular (la novela la conforman relatos en primera persona de los protagonistas e informes científicos) y ritmo trepidante, la primera novela de Anna Starobinets (Moscú, 1978) es una suerte de cyberfábula macabra (con guiños al1984 de George Orwell, como el encuentro entre dos de los protagonistas en un entorno decididamente boscoso, para conspirar contra el regimen) que afecta tanto al comunismo (y el post-comunismo) ruso como a la sociedad en red occidental, a la conciencia colectiva que destruye individuos y produce clones abandonados a un hedonismo vulgar, un hedonismo de centro comercial, dispuesto a destruir todo aquello que la Humanidad ha tardado tanto en conquistar: un yo propio, único. El aspecto incontrovertiblemente mesiánico de Cero (El Salvador) y el parecido de esa sociedad cubicular con la de la cinta de Terry Gilliam Doce monos, además de los muchos callejones sin salida (la desdichada y sangrienta historia del Hijo del Carnicero), hacen de la novela un extraño artefacto distópico destinado a convertirse en una pieza de culto. Una pieza de culto (fantástico-política) en la que sin duda cuesta entrar, pero de la que resulta prácticamente imposible escapar.

viernes, 9 de marzo de 2018

8M CF


Paula Irupé Salmoiraghi ha compartido una foto.
Pórtico Encuentro de Ciencia Ficción ha actualizado su foto de portada.
En el Día Internacional de la Mujer, recordamos a nuestras trabajadoras de la escritura de ciencia ficción y fantasía. Son muchas!! Pero elegimos a 12 que nos parecieron representativas, y recomendamos la lectura de sus obras. Por orden en la fotos que elegimos en esta portada:
1.Úrsula K. Le Guin
 La saga de Terramar
 La mano izquierda de la oscuridad
 Más vasto que los imperios y más lento
 El nombre del mundo es Bosque
 Los desposeídos
2. Octavia Butler
 Saga de Patternist (pentalogía)
 Saga de Xenogénesis (trilogía)
 «Hijo de sangre» (cuento)
 Fledgling (novela)
3. Alice Sheldon / James Tiptree, Jr.
 Mundos cálidos y otros (cuentos)
 Cantos estelares de un viejo primate (cuentos)
 «El eslabón vulnerable» (El Péndulo nro.6) aborda el tema de la violencia de género desde una sólida perspectiva científica. Es estremecedor el modo en que está contado, la sensación de indefensión, la escalada de violencia y el temor ante la naturalización social de prácticas terribles. En tiempos de femicidios, esta obra toma una escalofriantes vigencia.
4. Pat Carridan
 Matrices (cuentos)
 Synners (novela)
 «La Decisión del Niño Mono» (Gigamesh nro.41)
 The Girl Who Went Out For Sushi (novela corta)
5. Nicola Griffith
 Ammonite (novela)
 Río lento (novela)
 Bending the Landscape (antologías)
 Hild (novela histórica)
6. Judith Merril
 Fuera de los confines humanos (cuentos)
 La gente del mañana (novela)
 Como editora, Son reconocidas sus antologías Lo Mejor del Año, que publicó ininterrumpidamente desde 1950 hasta 1967, y la célebre Visiones Peligrosas, compilada con Harlan Ellison.
7. Joanna Russ
 El hombre hembra (novela)
 La muerte del caos (novela)
 Cómo suprimir la escritura de la mujer (ensayo)
8. Connie Willis
 El libro del día del Juicio Final (novela)
 Remake + Territorio Inexplorado (novelas)
 Oveja mansa (novela)
 A woman’s liberation (antología)
9. Nnedi Okorafor
 Who fears death (novela)
 Lagoon (novela)
 «Araña, la artista» (en Terra Nova vol. 2)
 Kabu, Kabu (cuentos)
10. Elia Barceló
 El mundo de Yarek (novela)
 La maga y otros cuentos crueles (cuentos)
 La roca de Is (novela)
 «La estrella» (cuento)
11. Daína Chaviano
 Amoroso planeta (cuentos)
 Los mundos que amo (novela)
 El hombre, la hembra y el hambre (novela)
12. Angélica Gorodischer
 Bajo las jubeas en flor (cuentos)
 Trafalgar (novela)
 Kalpa Imperial (novela)
 Opus Dos (novela)
Autoras que escriben CF en argentina, en la actualidad
Claudia Aboaf
Yamila Bêgné
Flor Canosa
Ale Decurgez
Lucila Grossman
Teresa Mira de Echeverría
Laura Ponce
Chinchiya Arrakena
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sábado, 27 de enero de 2018

Me gusta lo solar y lo punk pero no me vengas con los seres de luz y los abrazos verdosos


Ver el telediario tras deleitarse con algunos episodios de Black Mirror puede ser contraproducente. El pulso entre Donald Trump y Kim Jong-un, Facebook sirviendo como altavoz para que las  ‘fake news’ influyan en el devenir democrático de algunas naciones o las grandes ciudades  ahogándose en una nube tóxica de esmog bien podrían ser el escenario de cualquier capítulo de la serie de Netflix.  
Por suerte, no toda la ciencia ficción deja ese mal sabor de boca: nacido como un subgénero literario, el  solarpunk se ha convertido en un canto a la esperanza que ya trasciende a la categoría de “movimiento especulativo”, como lo definen algunos de sus más fieles defensores. En poco más de un lustro de vida, cuenta con un manifiesto propio, comienza a hacer acto de presencia en la arquitectura, tiene una vertiente pictórica e incluso lucha por hacerse con algo de atención en YouTube a través de tutoriales para aprender a construir dispositivos movidos por la energía solar.
UN NACIMIENTO AL OTRO LADO DEL CHARCO
“Muchos lectores parecen estar cansados de esos viejos argumentos distópicos” plantea el escritor brasileño Gerson Lodi-Ribeiro, considerado uno de los padres del optimista subgénero literario. No en vano, él fue el responsable, en el año 2012 (poco después del estreno de la primera temporada de Black Mirror), de editar la antología Solarpunk: Histórias ecológicas e fantásticas em um mundo sustentável, la primera que recopiló relatos enmarcados en esa esperanzadora rama de la ciencia ficción.
“Es el momento adecuado para hablar de futuros más verdes e inspiradores,líneas de tiempo que no sufren los problemas de contaminación, superpoblación, hambruna, extinciones masivas y calentamiento global”, plantea. Aunque cada día parece haber más y más similitudes entre la serie de Netflix y la realidad, no deja de ser ficción con tintes apocalípticos: puestos a especular sobre posibles futuros, mejor hacerlo con una perspectiva mucho más positiva.
Tal y como defiende el fotógrafo y músico Jay Springett, uno de los principales paladines del solarpunk como movimiento, el objetivo es  responder a la gran pregunta: “¿qué aspecto tiene una civilización sostenible y cómo podemos llegar a ella?” De hecho, una de las premisas tanto del subgénero literario como del propio movimiento surgido a su calor es que el relato debe ser realista. Así como  Black Mirror es tan estremecedora por lo creíble de las situaciones que plantea, el solarpunk hace lo propio en un tono esperanzador.
El género plantea soluciones a los problemas medioambientales y sociales con la tecnología disponible actualmente. No se trata de imaginar un invento revolucionario que acabe con todos los retos de la humanidad de golpe: con el desarrollo de las innovaciones que ya están en ciernes, ¿hasta dónde podríamos llegar?
Aquella primera antología la conformaban  nueve relatos de escritores brasileños y portugueses cuyo elemento común no era otro que ese futuro mundo sostenible movido por energías limpias y renovables —no solo la solar.“No estoy diciendo que no existirán conflictos, dilemas y drama humano en esas civilizaciones solarpunk ficticias, porque, en términos literarios, las utopías asépticas suelen ser bastante aburridas”, explica Lodi-Ribiero, justificando la presencia del sufijo punk en una literatura tan aparentemente idílica.
En uno de esos relatos, un policía debe investigar la desaparición de un grupo depersonas cuyo ADN ha sido modificado para que no tengan la necesidad de comer, alimentándose desde entonces solo con luz. En otro, un grupo rebelde del Movimiento de los Trabajadores sin Tierra decide organizar una protesta contra la implantación de una nueva biotecnología. Mientras, en una de las historias con carácter más global, un grupo terrorista intenta levantarse contra la nueva organización mundial, en la que todos los estados se han fusionado para ser uno solo y cuya economía se basa en el socialismo. São Paulo, por su parte, se convierte en una ciudad devastada por la guerra y reconstruida por distintas empresas que pasan a ser las propietarias de la urbe brasileña.
No obstante, el solarpunk va más allá de las páginas de los libros. De hecho, lo cierto es que la producción literaria es aún más bien exigua: Wings of Renewal: A Solarpunk Dragon Anthology Sunvault: Stories of Solarpunk and Eco-Speculation y  Ecopunk!: Speculative Tales of Radical Futures son las otras tres antologías de relatos que conforman el grueso de lo escrito hasta ahora bajo el paraguas del género.
No obstante, obras de los años 70, 80 y 90 de las que bebe hoy el solarpunkpresentan ya las características defendidas por Lodi-Ribeiro, como sucede con algunas de las novelas de Kim Stanley Robinson
UN MANIFIESTO Y TODO UN MUNDO VISUAL
De no ser por internet, el solarpunk podría no haber pasado de lo anecdótico. Internet tiene gran parte de la culpa de que, a día de hoy, sea mucho más. Ya en 2008, cuatro años antes de que la primera antología viera la luz, el término nacía en un rincón remoto de la Red: un blog sobre política y economía planteaba el género como sucesor lógico del steampunk. Si en este último se plantean situaciones alternativas en las que el vapor sigue moviendo el mundo, en su sucesor son las energías solar y eólica las que vienen a suplir el caro y escaso petróleo para cambiar el mundo.
Sin embargo, el punto de inflexión lo marcó la llegada, en 2014, de unmanifiesto. Su autor es Adam Flynn, un investigador de la Universidad Estatal de Arizona que  dio visibilidad al movimiento surgido en torno a la literatura. “Si el ciberpunk era un 'aquí está el futuro que viene y no nos gusta', y elsteampunk es una especie de 'aquí está el futuro de ayer que desearíamos haber tenido', entonces el solarpunk podría ser un 'aquí hay un futuro que podemos querer y podríamos ser capaces de alcanzar’”, aseguraba.
La base del 'solarpunk' se encuntra en la tecnología actual: ¿qué seremos capaces de lograr con ella?
La base del 'solarpunk' se encuntra en la tecnología actual: ¿qué seremos capaces de lograr con ella?
El manifiesto plantea “un futuro en el que la alta tecnología se pone al servicio de los humanos y el medioambiente”, cerrando esa brecha que a lo largo de los siglos ha ido separando a la humanidad de su entorno natural. “Somossolarpunks porque las únicas alternativas son la negación o la desesperación”, reza el manifiesto, en el que se plantea que “nuestro futuro debe incluir la reutilización y la creación de cosas nuevas a partir de lo que ya tenemos”.
Toda una declaración de intenciones que también cuenta con un idealizado trasunto visual. De hecho, Flynn admite que gran parte de la repercusión llegó “cuando el mensaje de Olivia Louise explotó en Tumblr”. Louise es una artista que, poco antes de que el investigador publicara su manifiesto, compartió a través de la red de microblogging propiedad de Yahoo  sus diseños para un mundo solarpunk. Tal y como explica la propia Louise, la estética  se basa en el Art Nouveau para crear ciudades sostenibles y muy verdes.
El aspecto visual del 'solarpunk' corre a cargo de Olivia Luoise
El aspecto visual del 'solarpunk' corre a cargo de Olivia Luoise
¿QUÉ HAY DEL PUNK?
Si persigue la consecución de un escenario sostenible, en una sociedad igualitaria y sin discriminación, ¿qué tiene de contracultural el solarpunk? El manifiesto también tiene respuesta para eso: el sufijo punk no trata de seguir una moda, sino que hace referencia a la batalla que habría que librar hoy mismo para alcanzar ese esperanzador mañana.
“Ya lo estamos viendo en las luchas de los servicios públicos para hacer frente al auge de los techos solares”, expone el documento. De hecho, en una entrevista, Flynn hacía referencia a la situación en nuestro país: “Ver la lucha en España sobre los techos solares, donde intentan que sea ilegal desconectar tu hogar de la red, es muy solarpunk
Todo, con el objetivo de “encontrar la forma de hacer la vida más maravillosa para nosotros y, lo que es más importante, para las generaciones que nos seguirán”, gracias al aliento de un subgénero de la ciencia ficción que plantea la locura de mirar al futuro con algo de esperanza y optimismo. En tiempos deBlack Mirror.
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Las imágenes son propiedad de  Miss Olivia Louise y Puriri DeVry

viernes, 19 de enero de 2018

Fanfics en el Fantasticon


Fantasticon
¡CONCURSO DE FANFICS!
Volvemos a hacer este concurso para quienes se inspiran en sus historias favoritas escribiendo e imaginando todo eso que no pasó en su historia original. Muchos nos quedamos con ganas de más y es ahí donde leer o crear fanfictions es una buena vía a la satisfacción de muchos fans!.
BASES
-El concurso es de fanfics one shot, que consiste en una historia auto conclusiva de un capítulo.
-Debe estar basado en una historia literaria.
-El contenido debe ser apto para todo público.
-El archivo debe ser enviado en Word, en un máximo de 2 hojas A4 con márgenes moderados y tipografía Arial tamaño 10.
-Deben enviar el archivo a info@fancon.com.ar con el asunto “Concurso de Fanfiction” adjuntando nombre del participante, título del fanfic y en qué historia y/o personajes está basado.
-La premiación será de “Primer Puesto” y 2 menciones especiales.
-Los ganadores serán anunciados el 11 de Marzo en FantastiCon 2018 con la entrega de premios y posterior publicación de los trabajos en nuestro Facebook oficial.
-Tienen tiempo de participar hasta el 5 de Febrero!.
¡A escribir!
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La quinta edición de FantastiCon se realizará el 10 y 11 de Marzo 2018 en el Teatro San José (Azcuénaga 158 - C.A.B.A.).

viernes, 5 de enero de 2018

"Les hemos dado más de lo que les hemos quietado, dijo el Comandante"



"Me gustaría creer que esto no es más que un cuento que estoy contando. Necesito creerlo. Debo creerlo. Los que pueden creer que estas historias son sólo cuentos tienen mejores posibilidades.Si esto es un cuento que yo estoy contando, entonces puedo decidir el final. Habrá un final para este cuento, y luego vendrá la vida real. Puedo decidir dónde dejarlo.Esto no es un cuento que estoy contando.También es un cuento que estoy contando, en mi imaginación, sobre la marcha.Contando, más que escribiendo, porque no tengo con qué escribir y, de todos modos, escribir está prohibido.

Pero si es un cuento, aunque sólo sea en mi imaginación tengo que contárselo a alguien. Nadie se cuenta un cuento a sí mismo. Siempre hay otra persona"




"Mejor nunca significa mejor para todos, comenta. Para algunos siempre es peor."



"Vivíamos, como era normal, haciendo caso omiso de todo. Hacer caso omiso no es lo mismo que ignorar, hay que trabajar para ello."



"La humanidad es muy adaptable decía mi madre. Es sorprendente la cantidad de cosas a las que llega a acostumbrarse la gente si existe alguna clase de compensación."





"Mi desnudez me resulta extraña. Mi cuerpo parece an­ticuado. ¿De verdad me ponía bañador para ir a la playa? Lo hacia, sin reparar en ello, entre los hombres, sin im­portarme que mis piernas, mis brazos, mis muslos y mi espalda quedaran al descubierto y alguien los viera. Ver­gonzoso, impúdico. Evito mirar mi cuerpo, no tanto porque sea algo vergonzoso o impúdico, sino porque no quiero verlo. No quiero mirar algo que me determina tan abso­lutamente."



"Tengo la falda roja levantada, pero sólo hasta la cin­tura. Debajo de ésta, el Comandante está follando. Lo que está follando es la parte inferior de mi cuerpo. No digo haciendo el amor, porque no es lo que hace. Copular tam­poco sería una expresión adecuada, porque supone la par­ticipación de dos personas, y aquí sólo hay una implicada. Pero tampoco es una violación: no ocurre nada que yo no haya aceptado. No había muchas posibilidades, pero había algunas, y ésta es la que yo elegí…"





"En la cama no se hace nada más que dormir… o no dormir. Intento no pensar demasiado. Como el resto de las cosas, el pensamiento tiene que estar racionado. Hay muchos que no soportan pensar. Pensar puede perjudicar nuestras posibilidades, y yo tengo la intención de resistir. Sé por qué el cuadro de los lirios azules no tiene cristal, y por qué la ventana sólo se abre parcialmente, y por qué el cristal de la ventana es irrompible. Lo que temen no es que nos escapemos –al fin y al cabo no llegaríamos muy lejos— sino esas otras salidas, las que si se posee una mente aguda es posible abrir dentro de una."


"La noche es para mí, me pertenece; puedo hacer lo que quiera, Siempre que me quede callada. Siempre que no me mueva. Siempre que me estire y me quede inmóvil… Pero la noche es para mí. ¿A dónde podría ir?"


"Le dispararon al presidente, ametrallaron el Congreso, y el ejército declaró el estado de emergencia. En aquel momento culparon a los fanáticos islámicos. Fue entonces cuando suspendieron la Constitución. Dijeron que sería algo transitorio. Ni siquiera había disturbios callejeros. Los periódicos fueron sometidos a censura y algunos quedaron clausurados, según dijeron por razones de seguridad. Dijeron que se celebrarían nuevas elecciones, pero que llevaría algún tiempo prepararlas. "





"El tiempo es una trampa en la que estoy cogida. Debo olvidarme de mi nombre secreto y del camino de retorno. Ahora mi nombre es Defred, y aquí es donde vivo.Vive el presente, saca el mayor partido de él, es todo lo que tienes.Tiempo para hacer el inventario.Tengo treinta y tres años y el pelo castaño. Mido uno setenta descalza. Tengo dificultades para recordar el aspecto que tenía. Somos matrices dé dos piernas, eso es todo pero tengo ovarios sanos. Me queda una posibilidad."



"Las infames Colonias están compuestas por poblaciones flotantes utilizadas principalmente como equipos prescindibles de eliminación de sustancias tóxicas, aunque la que tiene suerte puede ser asignada a tareas menos peligrosas, como la recolección del algodón o la cosecha de la fruta."



"-Deseo que las mujeres luzcan indumentarias modestas -dice-, recatadas y sobrias; que no lleven el cabello trenzado, ni se adornen con oro, perlas o atavíos costosos. Sino (lo cual se aplica a las mujeres que se declaran devotas) con buenas obras.
Dejad que la mujer aprenda en silencio, con un sometimiento total -En este punto nos dedica una mirada-. Total -repite.
No tolero que una mujer enseñe, ni que usurpe la autoridad del hombre, sólo que guarde silencio.
Porque primero fue creado Adán, y luego Eva. Y Adán no fue engañado, pero la mujer, siendo engañada, cometió una transgresión.
No obstante, se salvará mediante el alumbramiento si continúa en la fe y la caridad y la santidad con una conducta sobria."


"Al contarte algo, lo que sea, al menos estoy creyendo en tí, creyendo que estás allí, creyendo en tu existencia. porque contándote esta historia, logro que existas. Yo cuento, luego existes."



"Les hemos dado más de lo que les hemos quietado, dijo el Comandante. Piensa en los problemas que tenían antes. ¿Acaso no recuerdas las dificultades de los solteros, la indignidad de las citas a ciegas en el instituto o la universidad? El mercado de la carne. ¿No recuerdas la enorme diferencia entre las que conseguían fácilmente un hombre y las que no? Algunas llegaban a la desesperación, se morían de hambre para adelgazar, se llenaban los pechos de silicona, se empequeñecían la nariz. Piensa en la miseria humana."


"Otra vez he fracasado en el intento de satisfacer las expectativas de los demás, que han acabado por convertirse en las mías."



"Recuerdo un programa de televisión... Era un documental sobre una de aquellas guerras. Entrevistaban a la gente y mostraban fragmentos de películas de la época, en blanco y negro, y fotografías. (...) Las entrevistas a las personas que aún estaban vivas habían sido rodadas en color. La que mejor recuerdo es la que se le hacía a una mujer que había sido amante del jefe de uno de los campos donde encerraban a los judíos antes de matarlos.(...) Por lo que decían, aquel hombre había sido cruel y brutal. Su amante -mi madre me explicó el significado de esta palabra; no le gustaban los misterios: cuando yo tenía cuatro años me compró un libro sobre los órganos sexuales- había sido una mujer muy hermosa. Se veía una foto en blanco y negro de ella y de otra mujer, vestidas con bañador de dos piezas, zapatos de plataforma y pamela, indumentaria típica de aquella época; llevaban gafas de sol con forma de ojos de gato y estaban tendidas en unas tumbonas junto a la piscina. La piscina se encontraba junto a la casa, que a su vez estaba cerca del campo donde se alzaban los hornos. La mujer dijo que no había notado nada fuera de lo normal. Negó estar enterada de la existencia de los hornos."


"—Yo podría ayudarte —dice, susurra.
— ¿Qué? —pregunto.
—Chsss —me advierte—. Podría ayudarte. He ayudado a otras.
— ¿Ayudarme? —le digo, en voz tan baja como la suya—. ¿Cómo? —¿Sabe algo, ha visto a Luke, lo ha en­contrado, puede traerlo?
— ¿Cómo te parece? —pregunta, todavía en un susurro. ¿Es su mano la que se desliza por mi pierna? Se está quitando el guante—. La puerta está cerrada con llave. Nadie puede entrar. Ninguno de ellos sabría jamás que no es suyo.
Levanta la lámina. La parte más baja de su cara está cubierta por la reglamentaria mascarilla blanca de gasa. Un par de ojos pardos, una nariz, y una cabeza de pelo castaño. Tiene la mano entre mis piernas.
—La mayoría de esos tíos ya no pueden hacerlo —me explica—. O son estériles.
Casi jadeo: ha pronunciado la palabra prohibida: esté­ril. Ya no existe nada semejante a un hombre estéril, al menos oficialmente. Sólo hay mujeres fértiles y mujeres estériles, eso dice la ley.
—Montones de mujeres lo hacen —prosigue—. Tú quie­res un bebé, ¿verdad?
—Sí —admito. Es verdad, y no pregunto la razón por­que ya la conozco. Dame hijos, o me moriré. Esta frase tiene más de un sentido."



"No es de los esposos de quienes tenéis que cuidaros decía Tía Lydia, sino de las Esposas. Siempre debéis tratar de imaginaros lo que sienten. Por supuesto os ofenderán. Es natural. Intentad compadecerlas. Tía Lydia creía que era muy buena compadeciendo a los demás. Intentad apiadaros de ellas. Perdonadlas, porque no saben lo que hacen. Y volvía a mostrar esa temblorosa sonrisa de mendigo, ele­vando la mirada —a través de sus gafas redondas con mon­tura de acero— hacia la parte posterior del aula, como si el cielo raso pintado de verde se abriera y de él bajara Dios, montado en una nube de polvos faciales de color rosa perlados entre los cables y las tuberías. Debéis com­prender que son mujeres fracasadas."



"Pero había algunas mujeres quemando libros… Entre las mujeres también había algunos hombres y pude ver que en lugar de libros había revistas. Debían de haber echado gasolina, porque las llamas eran altas, y luego empezaron a tirar revistas que sacaban de unas cajas, sólo unas pocas por vez. Algunos de ellos cantaban; se acercaron algunos curiosos… La mujer me entregó una de las revistas. En ella vi a una mujer bonita, sin ropa, colgada del cielo raso con una cadena atada a sus manos. La miré con mucho inte­rés. No me asustó. Creí que se estaba columpiando, coma hacía Tarzán con las lianas en la televisión… Arrojé la revista a las llamas. El aire producido por el fuego hizo que se abriera; se soltaron enormes copos de papel y salieron volando por encima de las llamas, lleván­dose las diferentes partes de los cuerpos femeninos y convirtiéndolos en negras cenizas ante mis ojos."



"Ahora caminamos por la misma calle, de a dos y de rojo y ningún hombre nos grita obscenidades, ni nos habla, ni nos toca. Nadie nos silba.
Mientras esperamos en doble fila, se abre la puerta y entran otras dos mujeres, ambas vestidas de rojo y con la toca blanca de las Criadas. Una de ellas está embara­zada; su vientre, bajo las ropas sueltas, sobresale triun­fante. En la sala se produce un movimiento, se oye un susurro, algún suspiro; muy a nuestro pesar, giramos la cabeza descaradamente para ver mejor. Sentimos unos de­seos enormes de tocarla. Para nosotras, ella es una presen­cia mágica, un objeto de envidia y de deseo, de codicia. Ella es como una bandera en la cima de una montaña, la de­mostración de que todavía se puede hacer algo: nosotras también podemos salvarnos."



"Son turistas…Hacía mucho tiempo que no veía mujeres con faldas como éstas. Les llegan exactamente debajo de las rodillas, y por debajo de las faldas se ven sus piernas casi desnudas con esas medias tan finas y llamativas, y los zapatos de tacón alto con las tiras pegadas a los pies como delicados instrumentos de tortura. Ellas se balancean, como si llevaran los pies clavados a unos zancos despare­jos; tienen la espalda arqueada a la altura del talle y las nalgas prominentes. Llevan la cabeza descubierta y el pelo al aire en toda su oscuridad y sexualidad; los labios pinta­dos de rojo, delineando las húmedas cavidades de sus bocas como los garabatos de la pared de un lavabo público de otros tiempos.
Me detengo. Deglen se para junto a mí y comprendo que ella tampoco puede quitarles los ojos de encima a esas mujeres. Nos fascinan y al mismo tiempo nos repugnan. Parece que fueran desnudas. Qué poco tiempo han tarda­do en cambiar nuestra mentalidad con respecto a este tipo de cosas.
Entonces pienso: yo solía vestirme así. Aquello era la libertad.
Occidentalización, solían llamarle."



"Cuando las furgonetas llegan a un puesto de control, les hacen señas para que pasen sin detenerse. Los Guardianes no quieren correr el riesgo de registrar el interior y poner en duda su autoridad. Al margen de lo que piensen.
Si es que piensan, aunque por su expresión es impo­sible saberlo.
Lo más probable es que no piensen en nada promiscuo. Si piensan en un beso, de inmediato deben pensar en los focos que se encienden y en los disparos de fusil. En rea­lidad, piensan en hacer su trabajo, en ascender a la cate­goría de Angeles, tal vez en que les permitan casarse y, si son capaces de alcanzar el poder suficiente y llegan a vie­jos, en que les asignen una Criada sólo para ellos.
El del bigote nos abre la pequeña puerta para peatones, retrocede para hacernos sitio y nosotras pasamos. Sé que mientras avanzamos, estos dos hombres —a los que aún no se les permite tocar a las mujeres— nos observan. Sin embargo, nos tocan con la mirada y yo muevo un poco las caderas y siento el balanceo de la falda amplia. Es como burlarse de alguien desde el otro lado de la valla, o pro­vocar a un perro con un hueso poniéndoselo fuera del alcance, y enseguida me avergüenzo de mi conducta porque nada de esto es culpa de esos hombres, son demasiado jó­venes.
Pronto descubro que en realidad no me avergüenzo. Disfruto con el poder: el poder de un hueso, que no hace nada pero está ahí. Abrigo la esperanza de que lo pasen mal mirándonos y tengan que frotarse contra las barreras, subrepticiamente. Y que luego, por la noche, sufran en los camastros del regimiento. Ahora no tienen ningún desahogo excepto sus propios cuerpos, y eso es un sacrilegio. Ya no hay revistas, ni películas, ni ningún sustituto; sólo yo y mi sombra alejándonos de los dos hombres, que se cuadran rígidamente junto a la barricada mientras observan nues­tras figuras."



"En la sala había reminiscencias de sexo y soledad y expectativa, la expectativa de algo sin forma ni nombre. Recuerdo aquella sensación, el anhelo de algo que siempre estaba a punto de ocurrir y que nunca era lo mismo, como no eran las mismas las manos que sin perder el tiempo nos acariciaban la región lumbar, o se escurrían entre nuestras ropas cuando nos agazapábamos en el aparcamiento o en la sala de la televisión con el aparato enmudecido y las imágenes parpadeando sobre nuestra carne exaltada.
Suspirábamos por el futuro. ¿De dónde sacábamos aquel talento para la insaciabilidad? Flotaba en el aire; y aún se respiraba, como una idea tardía, cuando intentábamos dormir en los catres del ejército dispuestos en fila y separados entre sí para que no pudiéramos hablar."

Margaret Atwood. El cuento de la criada.